Viernes 22 de Octubre de 2021

El “Slow Steaming” tiene a los cargadores “al vapor”

25/5/2012

Reducir la velocidad puede ser bueno para los transportistas, pero esto lleva a los cargadores a un derrumbe de sus números.

No hay nada malo en centrarse en los beneficios, que es como funciona el negocio. Si los ingresos y las ganancias se caen, se aprietan los costos y se reducen los gastos. Esa parece ser la eterna posición de líneas de transporte de contenedores.
Una pobre previsión y el esfuerzo por mantener la cuota de mercado significan sobrecapacidad, el cual es un problema persistente, tirando abajo la capacidad de los transportistas para mantener las tarifas de flete a niveles sostenibles.
Lo que está elevando los costos de operación es en mayor parte el precio del combustible, que ha aumentado considerablemente en los últimos cinco años debido a que la OPEP y las compañías petroleras buscan su máximo beneficio.
Un poco desesperados para maximizar sus propios beneficios, las compañías comenzaron a reducir la velocidad de sus barcos. Reducir la velocidad a los buques se ha convertido en algo prioritario e involucra a todas las empresas de transporte marítimo que han bajado la velocidad de los barcos de 24 a 18 nudos.
También es frecuente que las velocidades de los buques en las rutas más largas sean «extra lenta» y «súper lenta», lo que obviamente reduce aún más los nudos a los cuales navegan los buques (huy, mira, nos pasó un banco de plancton), todo ello con motivo de reducir los costos de combustible y ayudar a las líneas a absorber la capacidad adicional. Si usted se está moviendo a la velocidad de una corriente oceánica, hay que agregar más barcos a las rutas de larga distancia para mantener los schedules. Naturalmente esto también significa que en muchos casos, más días y a veces más de una semana, se pueden añadir a los viajes.
Entonces, ¿cómo creen que se sienten los clientes de las líneas marítimas sobre el tiempo extra en el mar?, desde una escala de «éxtasis» hasta «tomen su barco y #$#&&#!%()@ $&?#» #% .
Los clientes de las empresas navieras nunca han sido un grupo feliz, pero si hay algo (costos de terminales de manipulación de cargas, recargos, denuncias sobre su elección) que realmente los pone al vapor, es la lenta cocción al vapor. (Juego de palabras en inglés -really gets them steaming, it is slow steaming)
Una queja recurrente es que a pesar de ofrecer más tiempo de travesía y, lo que por definición es una reducción de la oferta de servicios, las líneas no ofrecen tarifas más bajas. Por el contrario, en los primeros meses de este año se han visto muchos aumentos en las tarifas de flete pese a que todas las compañías han reducido la cantidad de sus buques.
Pero aún más importante es que el tiempo adicional en el transporte marítimo le está costando a los cargadores un poco bastante de problemas y dinero.
Un proveedor de logística de un gran fabricante de electrodomésticos alemán, que no quiso ser identificado, dijo que después de un estudio que hizo sobre el costo real del “slow steaming””, su cliente estaba sorprendido por el resultado.
El fabricante importa partes de toda Europa y los envía a China para su montaje en un viaje que dura alrededor de 28 días desde Rotterdam a Shenzhen. Reducir la velocidad a extra lenta, y después a súper lenta, provocó que la duración del viaje se alargue por lo menos una semana, y a veces aún más.
El ejecutivo dijo que por cada semana extra que las partes se encuentran en tránsito le cuesta al fabricante de electrodomésticos U$S 1 millón. Este es sólo un embarcador. Imagine cuánto dinero se está perdiendo en toda la industria.
Por supuesto, el fabricante de electrodomésticos tiene que reconfigurar su cadena de suministro para adaptarse a los tiempos de más en la travesía, pero sin duda las líneas marítimas y sus clientes deberían poner sus cabezas a trabajar juntas y llegar a unas tasas de tiempo de tránsito con las que todo el mundo pueda vivir.

Fuente: Greg Knowler “MaritimeProfessional”