Jueves 16 de Abril de 2026

El puerto de Santa Fe y la alternativa del diablo

14/4/2015

Con fracasos reiterados en la licitación, queda en evidencia que los requerimientos de inversión privada para las obras de infraestructura, desalientan la participación de oferentes.

barcaza en Santa Fe1El puerto de Santa Fe y la alternativa del diablo
Por Néstor Vittori
vittori@ellitoral.com

Michael Porter, autor de un libro publicado hace unos cuantos años, titulado “Las ventajas competitivas de las naciones”, lideró un trabajo de investigación integrado por un equipo multidisciplinario, que analizó las causas del éxito de las 10 economías nacionales más competitivas del mundo. Los estudiosos concluyeron que esas ventajas no siempre se corresponden con ventajas comparativas, sino que la acción del Estado, sin intervenir en lo que denomina el diamante competitivo, produce, a través de las inversiones públicas, externalidades de las que se apropian los sectores privados para competir.
Un ejemplo es la economía de Suecia, que partiendo de un mineral de hierro de superior calidad, pero ubicado en el casco polar ártico, disponía de corto tiempo para transportar el material hacia los altos hornos. En consecuencia, para poder revertir esa desventaja, fue necesario promover la fabricación de camiones pesados (Scania Vavis). Pero para que éstos pudieran circular, fue menester la construcción de carreteras que soportaran el peso y la velocidad de transporte. Ese encadenamiento promovió la producción de acero líder en el mundo, y la industria de camiones pesados más competitiva del planeta.
Esta introducción viene a cuento de las manifestaciones realizadas días atrás por nuestro gobernador, quien en relación con las inversiones necesarias para concretar la extensión del puerto de Santa Fe al río Paraná, donde los buques tendrán los calados necesarios y un amplio espacio de maniobra, que el puerto hoy no tiene.
En las referidas declaraciones, Bonfatti descalificó la posibilidad de una inversión del Estado provincial en la infraestructura necesaria para llevar las cargas a la orilla del río -los puentes aliviadores y los siete kilómetros de ruta a partir de la avenida de Circunvalación, porque, según su criterio, después los sectores privados operadores del puerto iban a lograr beneficios económicos.
No quiero abundar en conceptos desarrollados en la buena nota escrita por Julio Montero, ex gerente general del puerto y también ex gerente de los puertos del Paraná Medio bajo la administración de AGP, cuando los puertos públicos pertenecían al Estado nacional. Pero sí considero conveniente señalar que nuestras producciones agroindustriales exportables, en la medida que se impulse su crecimiento, requerirán en los próximos años, por lo menos cinco puertos más sobre el río Paraná, no habiendo ya demasiado espacio de ribera para poder construirlos en lugares aceptables. Parece indiscutible que el futuro demandará un encadenamiento de cargas en el río Paraná, a partir de los 10 pies de calado en adelante, que necesitará de barcazas para el transporte en el tramo superior, cargas que deberán transferirse a buques oceánicos en el tramo medio, precisamente donde deberían estar ubicadas las instalaciones ampliatorias del puerto de Santa Fe.
puerto santa feSin duda, no todas las visiones de las dirigencias provinciales son similares, y no tengo duda que históricamente la dirigencia capitalina ha tenido como principal proyecto a la provincia de Santa Fe en su conjunto, y que por eso ha apoyado sistemáticamente todos los proyectos razonables de las distintas comunidades de nuestra provincia para su desarrollo y crecimiento.
Con la experiencia adquirida durante décadas de trabajo gremial empresario, puedo afirmar que esa visión, en muchos casos, no es correspondida en otros lugares de la provincia, y que existe mucho celo -explícito o latente- frente a las alternativas de progreso de la capital provincial, lo que lleva a que desde diversos estamentos se levanten obstáculos a su concreción.
Cuando se habla de nuestra estación fluvio-marítima, hay que señalar que cada vez que el puerto se acercó a la probabilidad cierta de una reactivación competitiva, surgieron obstáculos erigidos tanto por estamentos oficiales como por protagonistas privados santafesinos, conductas que sembraron dudas y debilitaron decisiones públicas y privadas encaminadas en esa dirección.
En esta última etapa, con fracasos reiterados de la licitación del concesionamiento, queda en evidencia que los requerimientos de inversión privada para las obras de infraestructura, desalientan la participación de oferentes.
Desde el gobierno provincial, y en especial desde la cartera de Hacienda, pareciera haberse encontrado la fórmula para que sin decirle que no al proyecto éste se torne inviable a causa de los obstáculos para la inversión, barreras que constituyen una verdadera “alternativa del diablo”, ya que ahuyenta a potenciales proponentes y posterga decisiones. Huelga decir que, mientras esto ocurre, otros intereses, en otros ámbitos provinciales, celebran que el futuro no pase por Santa Fe.

Fuente: El Litoral