Según el informe sobre las consecuencias de la explosión en Tiajin elaborado por Resilinc, compañía con sede en Silicon Valley que hace inteligencia para cadenas de suministros, no son creíbles los informes oficiales acerca de que las cosas volverán en breve a la normalidad en el puerto de Tianjin. «La gente tiene que estar preparada para otro escenario porque estas cosas toman un largo tiempo», dijo Bindiya Vikal, fundadora y CEO de Resilinc. «Realmente no sabemos qué va a pasar.»
Vikal dijo que el uso del transporte aéreo es un modo de transporte alternativo hacia Tianjin, así como también utilizar otros puertos aunque fueran poco convenientes; estas son las dos opciones viables, pero no necesariamente las más económicas para muchos proveedores.
«Veremos que las empresas irán a otros puertos, pero estos estarán muy concurridos. Nuestros datos muestran que no van a ser capaces de absorber todo este exceso de capacidad». Vikal dijo también que algunos aeropuertos podrían recibir más carga aérea, en particular aquellas ligadas a pequeños artículos electrónicos de mucho consumo, componentes electrónicos, productos farmacéuticos y de biotecnología, etc., todas ellas cargas que pueden enviarse por vía aérea y aún así, seguir siendo económicamente viables. Esto va a producir un cambio significativo en el corto plazo», agregó Vikal. Además, la infraestructura ferroviaria y vial en la zona también resultó dañada.
Según el informe elaborado por Resilinc, los accidentes industriales en China ocurren con alarmante frecuencia, tomando aproximadamente 70.000 vidas cada año. Vikal sostuvo que cuando se producen accidentes de este tipo, el gobierno chino tiene la costumbre de «taparlos».
Señaló, además, que las autoridades chinas tomaron medidas enérgicas contra algunas otras empresas y sus instalaciones de almacenamiento, cerrándolas o pidiéndoles que lo hicieran.
Los envíos por mar procedentes de la zona costera de Tianjin están siendo monitoreados de cerca por la Guardia Costera de EE.UU., realizando inspecciones adicionales, dijo.
Vikal comentó que Toyota tenía en la zona de la explosión una fábrica que operaba en el sistema de manufactura automotriz rápida,
utilizando el concepto de inventario «just-in-time», por lo que las partes llegaban a la planta permanentemente en horarios establecidos de antemano. Evidentemente, esto no va a poder seguir sucediendo, al menos por un tiempo en Tianjin, añadió. Otras grandes empresas también fueron afectadas, entre ellas se incluyen a Motorola, Panasonic, Caterpillar, Deere, Volkswagen, Airbus y otras.
El peor de los escenarios, dijo Vikal, es que los sistemas de IT y las instalaciones centrales de procesamiento del puerto podrían tomar meses para su nueva puesta en marcha. Más de dos semanas después de la explosión, aun no se permiten camiones en la zona, ya que todavía se la considera «zona de evacuación».
Tianjin es el cuarto puerto más grande del mundo, por rendimiento y tonelaje, y el noveno en movimiento de contenedores. Es parte del distrito de Binhai, en la municipalidad de Tianjin, la principal zona económica especial del norte de China. El rendimiento total del puerto en 2014 fue de 14 millones de Teus y 280 millones de toneladas de carga no contenedorizada, totalizando más de 445 millones de toneladas.
La cifra de muertos por la explosión se ubica actualmente en 158, que incluye 94 bomberos, 11 policías y 53 civiles. Según otros medios, también hay 10 bomberos más que se encuentran desaparecidos.
De acuerdo con la Radio Pública Nacional, el 27 de agosto las autoridades chinas detuvieron a 12 personas en relación con la explosión química en Tianjin. Altos funcionarios vinculados con Ruihai Logistics, empresa donde ocurrieron las explosiones, fueron detenidos y otros 11 funcionarios gubernamentales y portuarios se encuentran bajo investigación.
El New China News Service dijo que la investigación se centra en averiguar cómo Ruihai obtuvo la aprobación para manejar productos químicos peligrosos tan cerca de áreas residenciales. Ruihai estaba más cerca de las zonas residenciales que los necesarios 1.000 metros de distancia requeridos por la legislación; de hecho, el almacén estaba a menos de 500 metros, tanto de una autopista como de un complejo de departamentos de 100 mil metros cuadrados.
La investigación también está tratando de determinar si los funcionarios del gobierno estuvieron en connivencia con Ruihai. Esos funcionarios son el jefe de la comisión de transporte de la ciudad y el presidente de la compañía que opera el puerto. Los investigadores encontraron que un alto funcionario del Ministerio de Transporte ayudó ilegalmente a la empresa a obtener las aprobaciones para el manejo de materiales peligrosos.
El informe de Resilinc señala que el almacén del puerto de Tianjin, en el que se produjo la explosión, contenía carburo de calcio, nitrato de potasio, nitrato de amonio, cianuro de sodio, di-isocianato de tolueno y otros productos químicos potencialmente peligrosos, incluyendo GNC y gas butano. Un informe dice que la lectura de cianuro de sodio fue más de 356 veces la cantidad permitida. Los niveles de cianuro en las aguas que rodean el puerto de Tianjin eran 277 veces el nivel aceptable, resultando en miles de peces muertos hallados en las orillas del río Haihe, cerca de Tianjin, en días posteriores a la explosión.
“Cuando encuentra algo, las investigaciones se intensifican”, dijo Vikal. Las autoridades chinas tienden a usar los rumores y la desinformación como una manera de evitar que la verdad salga a flote, añadió. «Toma con pinzas todo lo que escuchas del gobierno chino. Espera lo mejor pero prepárate para lo peor, es lo que le estamos diciendo a nuestros clientes».
Fuente: Air Cargo World



















