Llego el primero de los megabuques al puerto de Los Ángeles y los políticos no podían parar de hablar del hecho. El Alcalde Eric Garcetti dijo «este es un poderoso mensaje de que nuestro puerto se encuentra entre los más grandes del mundo”. El Secretario de Trabajo Thomas E. Pérez dijo que «el Puerto de Los Ángeles se prepara para la siguiente fase del comercio moderno”.
El megabuque CMA CGM Benjamin Franklin, como fue nombrado el buque, no fue ni será visto por la mayoría de los residentes, pero el impacto de este megabarco, y aquellos que lo seguirán, se va a hacer sentir en la Bahía Sur y en su hinterland. Y si, como algunos predicen será beneficioso, eso dependerá de la capacidad de los funcionarios para manejar su tamaño.
Los puertos de Los Ángeles y Long Beach, donde se procesaron casi US$ 400.000 millones de carga el año pasado, siguen haciendo frente a la congestión que hace menos de un año casi detuvo completamente las operaciones.
Ahora, más megabuques están obligados a llegar y con ellos se incrementa la presión para descargar cada vez más rápido. Esa carga que sale de los megabuques termina sobre camiones que viajan por las autopistas, ya muy transitadas, junto a los pasajeros usuales que están siempre preocupados por los largos tiempos de conducción.
Reducir la congestión debe ser una prioridad no sólo para los puertos, sino también para los funcionarios locales. Una nueva era de megabuques probablemente tendrá el mismo impacto que tuvo, en su momento, la llegada de aviones jumbo en la industria de las aerolíneas. Se crearán cuellos de botella, incluso si no hay el mismo número de pasajeros.
La congestión del lado tierra sigue siendo uno de los mayores problemas en los puertos que están conectados a los mercados por medio de un obsoleto sistema de transporte. Los Ángeles se encuentra entre los peores del país en cuanto a congestión de camiones.
El Departamento de Transporte estima que el dinero desperdiciado a nivel nacional, producto de la congestión de camiones, asciende a US$ 27 mil millones al año en combustible y tiempo perdido.
Ahora, las autoridades locales tienen que cambiar la dependencia de la distancia de las autopistas y las vías para garantizar la entrega de las mercaderías más rápidamente, así como lograr carreteras menos congestionadas.
Los funcionarios del puerto dicen que están haciendo justo eso, y están agilizando las operaciones. No esperan que los megabuques causen grandes trastornos o congestiones. Por primera vez, los dos puertos están compartiendo datos operativos sobre cómo se mueven las mercaderías y creando grupos de trabajo con los cargadores, los camioneros, los trabajadores y otros, para encontrar la manera de hacer frente a esta nueva era de megabuques que está llegando.
Gen Seroka, que dirige el puerto de Los Ángeles, dijo que los puertos están en las primeras etapas del desarrollo de un programa de ferrocarril de corta distancia para movilizar contenedores en su hinterland.
Pero esto viene después de un año muy ríspido. Las huelgas en los puertos mancharon su imagen a principios de este año y luego, la revelación de que el puerto de Los Ángeles no cumplió con sus objetivos referidos a la disminución de contaminación.
Durante la última década, gran parte de la atención se concentró en la anticipación de los megabuques. Ahora que ya están, el enfoque tiene que cambiar más allá de los puertos.
Los miles de millones de dólares que se han gastado en el dragado de los dos puertos, la ampliación de las terminales e incluso la reconstrucción de un puente, todo para dar cabida a los descomunales buques, anchos como un campo de fútbol, no va a hacer mucho por las autopistas.
Las autoridades portuarias dijeron que la llegada de este buque es una señal de confianza en que los dos puertos, que constituyen el mayor complejo portuario del país, están preparados para manejar la situación.
Ellos están vendiendo el Franklin como amigable al medio ambiente: Más bajo consumo de combustible, en parte, como resultado de una carrera internacional por construir barcos cada vez más grandes con menor consumo de combustible, la reducción en los costos de envío, etc.
Pero buques más grandes no significan necesariamente que sean mejores, no cuando los contenedores llenos de juguetes, televisores y otros bienes se demoran demasiado tiempo y no llegan a su destino de manera eficiente.
Fuente: LA Daily News



















