La carga aérea golpeada por el conflicto en Medio Oriente. –La carga aérea entró en una fase de fuerte tensión a medida que el conflicto en Medio Oriente dejó de impactar exclusivamente al transporte marítimo y comenzó a golpear de lleno a la logística aérea internacional.
En los primeros días de la crisis, la atención se concentró en el estrecho de Ormuz, los buques detenidos y el efecto sobre el petróleo y el gas. Sin embargo, el impacto se expandió rápidamente más allá del transporte marítimo. La disrupción alcanzó al sistema aéreo, elevando costos logísticos en rutas clave y evidenciando la vulnerabilidad de los hubs del Golfo, fundamentales para el comercio intercontinental.
Desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, las tarifas aéreas registraron subas de hasta 70% en algunos corredores, mientras más de 100 portacontenedores permanecían bloqueados en la zona de Ormuz.
El aumento no es uniforme, pero sí lo suficientemente significativo como para alterar decisiones logísticas. Datos reportados por Reuters indican que las tarifas spot —fuera de contrato— entre Asia del Sur y Europa treparon 70%, hasta US$ 4,37 por kilo, frente a los US$ 2,57 previos al conflicto. En la ruta Asia del Sur–Norteamérica, el incremento alcanzó 58%, con valores de US$ 6,41/kg, mientras que entre Europa y Medio Oriente el alza fue de 55%, hasta US$ 2,79/kg, informó Mascontainer.
Detrás de estos incrementos hay múltiples factores: menor disponibilidad de vuelos, rutas más largas, restricciones operativas y una creciente demanda de embarcadores que migran del transporte marítimo al aéreo para asegurar entregas urgentes.
El precio del combustible también se convirtió en un factor determinante. Según Reuters, el jet fuel pasó de un rango de US$ 85–90 por barril antes del conflicto a niveles de entre US$ 150 y US$ 200, lo que obligó a aerolíneas de Asia y Europa a aplicar recargos, ajustar tarifas y modificar sus redes. Algunas compañías, como Cathay Pacific, comenzaron a evitar escalas tradicionales en Dubái y optaron por vuelos directos con limitaciones de carga, reduciendo aún más la capacidad disponible.
Sin embargo, el factor más crítico es la pérdida de capacidad en los hubs de transbordo. La consultora Xeneta estima que las restricciones de espacio aéreo eliminaron entre 16% y 18% de la capacidad global de carga aérea en muy poco tiempo. En mercados específicos, el impacto es mucho mayor: en India, donde la conectividad depende en gran medida de aerolíneas del Golfo como Qatar Airways, Emirates y Etihad, la disrupción podría alcanzar entre 50% y 70%.
Si el conflicto se prolonga, las tarifas podrían escalar aún más en estos mercados, replicando comportamientos observados en crisis previas de capacidad.
La presión ya afecta a sectores sensibles al tiempo. Algunas farmacéuticas de genéricos en India comenzaron a trasladar envíos del transporte marítimo al aéreo para evitar demoras, pese a que este último puede costar entre cinco y diez veces más.
El impacto potencial es amplio: la carga aérea representa cerca de un tercio del comercio mundial medido por valor, por lo que los aumentos terminan trasladándose a cadenas de suministro de alimentos frescos, medicamentos y componentes electrónicos.
El caso de Kenia ilustra cómo esta crisis ya impacta en la economía real. Las exportaciones de carne hacia Medio Oriente cayeron a menos del 5% de lo previsto en plena temporada de Ramadán. Habitualmente, el país envía unos US$ 2,3 millones semanales en productos cárnicos, pero el aumento de tarifas —de US$ 1–1,50/kg a US$ 3–3,50/kg— y la caída en la capacidad redujeron los envíos diarios de unas 200 toneladas a apenas entre 5 y 15 toneladas.
Desde el 8 de marzo, el sector esperaba exportar cerca de 1 millón de kilos, pero había logrado despachar menos de 50.000. El impacto alcanza a toda la cadena: frigoríficos, operadores logísticos, productores y empleo asociado.
A nivel global, sin embargo, el mercado muestra una aparente estabilidad. Datos del TAC Index, citados por STAT Times, indican que el índice global de tarifas aéreas subió apenas 0,2% en la semana al 9 de marzo. Esta cifra esconde una fuerte divergencia entre rutas: mientras el promedio se mantiene estable, los corredores desde Asia hacia Europa registran incrementos marcados.
El resultado es un shock selectivo más que generalizado, pero precisamente por eso más riesgoso para cadenas de suministro que dependen de pocos hubs o de ventanas logísticas estrechas.
Existen algunas señales incipientes de alivio. Freightos informó que Emiratos Árabes Unidos habilitó corredores aéreos seguros que permiten hasta 48 salidas por hora. Emirates ya opera más de la mitad de sus vuelos programados y Etihad comenzó a retomar servicios. Sin embargo, Qatar Airways Cargo continúa suspendida en Doha, lo que refleja que la red global aún está lejos de normalizarse.
La reapertura parcial podría moderar la presión sobre las tarifas en el corto plazo, aunque el riesgo de nuevas disrupciones se mantiene latente si el conflicto vuelve a intensificarse.
Con información de Mascontainer



















