Nearshoring y regionalización: cómo están transformando los flujos comerciales en América Latina. – El nearshoring y la regionalización están modificando la manera en que las empresas producen, compran y distribuyen sus productos en América Latina.
El nearshoring consiste en trasladar parte de la producción hacia mercados más cercanos al consumidor final, mientras que la regionalización busca fortalecer las cadenas de suministro dentro de una misma región para reducir la dependencia de proveedores lejanos y rutas comerciales complejas.
Durante la última década, las empresas globales comenzaron a revisar sus modelos de producción y abastecimiento para reducir riesgos. Esta tendencia se aceleró por la pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas, las restricciones comerciales y las interrupciones en las rutas marítimas, como las ocurridas en el Mar Rojo. Como consecuencia, las empresas buscan cadenas de suministro más resilientes, diversificadas y flexibles.
El impacto en América Latina
América Latina se está convirtiendo en un destino cada vez más atractivo para nuevas inversiones y operaciones manufactureras. Las empresas están ampliando fábricas, trasladando parte de su producción y rediseñando sus redes logísticas para estar más cerca de los mercados norteamericanos.
Algunos países están adquiriendo un papel especialmente relevante:
- México probablemente concentrará una parte importante de las inversiones vinculadas al nearshoring debido a su proximidad con Estados Unidos.
- Costa Rica se ha consolidado como un centro de manufactura avanzada, especialmente en dispositivos médicos.
- Panamá aprovecha su ubicación estratégica, sus zonas francas y su infraestructura logística para funcionar como centro regional de distribución y almacenamiento.
- Guatemala está atrayendo inversiones de empresas textiles y de indumentaria que buscan reducir los tiempos de entrega hacia Norteamérica.
- Brasil mantiene una posición importante en sectores como automotriz, aeroespacial, agroindustria y energías renovables.
- Chile y Perú son proveedores estratégicos de cobre y otros minerales necesarios para la electrificación, las energías renovables y los centros de datos.
- Colombia se beneficia de su ubicación estratégica y del crecimiento de sus sectores de servicios y tecnología.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el nearshoring podría generar aproximadamente US$ 78.000 millones adicionales de exportaciones anuales para América Latina y el Caribe: unos US$ 64.000 millones en bienes y US$ 14.000 millones en servicios.
Cómo están cambiando los flujos comerciales
El fenómeno no implica únicamente vender más productos a Estados Unidos. También está aumentando la integración comercial dentro de América Latina.
Las empresas están:
- comprando más insumos a proveedores de países vecinos;
- creando centros regionales de distribución;
- ubicando inventarios más cerca de los consumidores;
- utilizando nuevas rutas logísticas;
- aumentando la demanda de almacenamiento y transporte multimodal;
- fortaleciendo el comercio transfronterizo.
Por lo tanto, los flujos de carga dentro de América Latina se están volviendo más interconectados. La región comienza a funcionar simultáneamente como plataforma productiva y puerta de entrada logística al comercio global.
Infraestructura y competitividad: el principal desafío
El potencial del nearshoring es grande, pero aprovecharlo dependerá de que los países latinoamericanos mejoren su infraestructura, conectividad y competitividad.
Entre los proyectos mencionados se encuentra el Corredor Bioceánico de Capricornio, que busca conectar Brasil, Paraguay, Argentina y Chile mediante una ruta logística entre el Atlántico y el Pacífico. También se evalúan conexiones ferroviarias entre Brasil y Perú vinculadas al puerto de Chancay, mientras que Chile tiene previsto invertir más de US$5.000 millones en la modernización de su infraestructura ferroviaria.
Sin embargo, América Latina todavía enfrenta obstáculos frente a otras regiones manufactureras, especialmente el sudeste asiático. Entre los principales desafíos se encuentran:
- infraestructura insuficiente;
- costos y eficiencia del transporte;
- complejidad regulatoria;
- problemas de seguridad;
- conectividad desigual;
- infraestructura digital;
- disponibilidad y costo de energía;
- estabilidad institucional y seguridad jurídica;
- capacitación y disponibilidad de mano de obra.
En este contexto, la capacidad de mover mercancías de manera rápida, confiable y eficiente entre países será cada vez más importante para determinar qué economías pueden atraer inversiones de largo plazo.
Conclusión
El mensaje central de la nota del Maersk Latin America Market Update de Septiembre 2026 es que el nearshoring y la regionalización no son fenómenos temporales, sino cambios estructurales en la organización de las cadenas de suministro globales.
Para América Latina, esto representa una oportunidad importante de aumentar las exportaciones, atraer inversión extranjera, desarrollar manufacturas y fortalecer las redes logísticas regionales. La ventaja de la región está en su proximidad a Norteamérica, sus recursos naturales, sus capacidades manufactureras y su creciente conectividad.
Pero aprovechar plenamente esta oportunidad requerirá inversiones sostenidas en infraestructura, transporte, digitalización, facilitación del comercio, capital humano y eficiencia regulatoria.
En una frase: las empresas están pasando de cadenas de suministro globales diseñadas principalmente para minimizar costos a redes más regionales, diversificadas y resilientes, y América Latina puede ser una de las grandes beneficiarias de esta transformación si logra mejorar su infraestructura y competitividad.
Fuente: Maersk



















