El secretario Pyme del Ministerio de Industria, Horacio Roura dijo hace unos meses:
“La industrialización es una condición ineludible para un desarrollo sustentable”.
Por otra parte, y según indicadores mundiales, los mayores grados de bienestar de la población se dan en su mayoría en países con economías industrializadas que lograron crear una base manufacturera, industrial y tecnológica de avanzada utilizando sus recursos naturales.
– «La economía mundial está atravesando la crisis más grave desde la Gran Depresión de los años ’30, y uno de sus efectos fue el rápido descenso del comercio internacional. El impacto negativo sobre la producción y el empleo provocó la reacción de los gobiernos que instrumentaron políticas anticíclicas. Esas medidas fueron para sostener el nivel de actividad doméstico que incide sobre el comercio internacional. La utilización de medidas de protección en un país lleva a que otros adopten iniciativas similares. Es cierto que no se presentan las condiciones para un estado general de proteccionismo a nivel mundial y, en consecuencia, de una guerra comercial como la registrada durante la crisis del ’30. Pero no por eso las estrategias defensivas deben ser ingenuas puesto que el proteccionismo moderno se ha refinado. Hoy existen formas de protección sutiles y variadas como los derechos antidumping, las normas técnicas, sanitarias y fitosanitarias, las compras gubernamentales, entre otras.
Un país de desarrollo intermedio, con insignificante incidencia en el comercio internacional y de escasa densidad industrial y aspiración a adquirirla, como la Argentina, que decida renunciar a no utilizar esos instrumentos de protección para no contradecir a ese mundo de fantasía del libre comercio mundial revelaría una inocencia asombrosa. Sólo una elite detenida en el tiempo, ajena al proceso de desarrollo nacional, puede cuestionar una estrategia defensiva de la producción y empleo nacional ante una crisis internacional de incierto desenlace».
(Alfredo Zaiat, Página 12)
La Comisión Europea (CE) advirtió este jueves que el Mercosur sigue manteniendo importantes barreras al comercio y que la Argentina y Brasil, en particular, han incrementado las medidas restrictivas a sus importaciones.
La Comisión publicó su informe anual sobre las trabas al comercio que encuentra en su relación con sus principales socios en ese ámbito, y entre los que también figuran Estados Unidos, China, Japón, India y Rusia, de cara a presentarlo a los líderes comunitarios en la cumbre que celebraron ayer en Bruselas.
En el caso de la Argentina, la CE señaló que van en aumento las medidas encaminadas a restringir la entrada de bienes y servicios en el marco de una política de «reindustrialización» y «sustitución» de las importaciones.
En octubre, la UE decidió llevar a la Argentina ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por, entre otros motivos, las licencias previas que Buenos Aires solicitaba a las importaciones, y aunque estos permisos «no automáticos» fueron retirados en enero, Bruselas considera que siguen en vigor otras medidas que dificultan el comercio.
La UE también considera que la Argentina aplica cada vez más restricciones a la transferencia de divisas, dividendos y derechos que realizan las empresas extranjeras; obliga a los importadores a respetar exigencias de «equilibrio» de las importaciones, y mantiene las trabas en el sector de los seguros.
«En la Argentina, el Gobierno ha buscado de forma preocupante y activa en los últimos años que ciertos sectores e industrias incrementen los contenidos locales en su proceso de producción», subraya el estudio.
En concreto, se refirió a sectores como la minería, automotriz, calzado, agricultura, maquinaria, construcción, medicamentos, químicos o a los textiles, y a servicios como la banca, los seguros o los medios de comunicación.
En lo referente a Brasil, el documento destaca que aplica controles aduaneros «más estrictos» a las importaciones de textiles y ropa desde el último trimestre de 2011, de forma que los bienes deben ser inspeccionados y se pueden tomar muestras para su análisis en laboratorio.
Además, el acceso a los mercados públicos brasileños «no ha registrado progresos en 2012», desde que Brasil introdujo un margen de preferencias horizontales del 25% en la ley nacional sobre las licitaciones públicas, que afectó principalmente al sector tecnológico y de la información y comunicaciones.
También señala que los fabricantes locales de automóviles y camiones se benefician de reducciones de las tasas a los productos industriales si cumplen ciertas condiciones, algo que la UE considera discriminatorio. Resalta que ese régimen no se limita al sector del automotor, sino que también afecta a los equipos electrónicos y de telecomunicaciones.
El informe deja claro que a los «problemas» detectados en la fiscalidad interna, se suma la decisión del Mercosur de aumentar los derechos de aduana aplicados a 100 líneas tarifarias, una medida que, aunque no es contraria a la OMC, «no es conforme al compromiso político del G20» de rechazar el proteccionismo.
Por lo que respecta a las barreras argentinas y brasileñas en el transporte marítimo y a las exportaciones de materias primas, el informe recordó que deben abordarse en la negociación del acuerdo de asociación entre la UE y el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela).
En cambio, esas negociaciones apenas registran avances en el plano comercial desde que se reanudaron en 2010 tras una suspensión de seis años.
El estudio también denunció la persistencia de barreras a la inversión y más restricciones en algunos sectores industriales en China; medidas reguladoras «injustificadas» que mantienen «cerrado» el mercado agroalimentario en India, así como su «actitud proteccionista» hacia productos electrónicos y de energías verdes, o tasas «discriminatorias» de Rusia a los vehículos importados.
En los casos de Estados Unidos y Japón -con los que va a iniciar la negociación de sendos tratados de libre comercio-, la CE celebró los avances registrados en la eliminación de trabas comerciales.
¿Y el Proteccionismo Europeo?
Varios ejemplos del proteccionismo europeo en los últimos años.
– Argentina protestó por la Orden Ministerial de España que prohíbe el uso del biodiésel no producido en Europa».
– La Cancillería Argentina señaló en un comunicado que nuestro país y otros países como India, China, Cuba, Uruguay, Sudáfrica, Filipinas y Tailandia presentaron reclamos a la UE contra medidas proteccionistas. «Argentina reclama a la UE que respete las normas de la OMC y reitera su llamado para que los miembros de mayor peso económico relativo eviten la imposición de medidas y prácticas que perjudican los intereses comerciales de los países en desarrollo».
– Asaja, organización agraria de Castilla y León ha pidió «alternativas» a la soja argentina, que actualmente es «necesaria» para que los ganaderos de la Comunidad alimenten su ganado, antes de imponer trabas a la entrada de productos agroalimentarios del estado sudamericano.
– En un comunicado, la organización profesional agraria (OPA) ha sugerido el cierre de las fronteras a la carne argentina, un producto que, a su juicio, «no cumple con las exigentes normas de la Unión Europea».
– Productores agrícolas y ganaderos de la región española de Murcia le solicitaron al gobierno de Mariano Rajoy y a la Comunidad Europea que se revisen los aranceles que pagan los productos argentinos y en especial se dispongan cupos y un aumento en los gravámenes que abonan los limones, consignó la agencia DyN.
– Drásticos cambios del bloque europeo en su postura ante el comercio internacional se hicieron evidentes cuando fabricantes alemanes de paneles solares y el gobierno izquierdista de François Hollande en Francia instaron a la UE a adoptar protecciones contra la competencia china y a suspender un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea del Sur.
– El ministro francés de Recuperación Productiva, Arnaud Montebourg, denunció «el inaceptable dumping por parte de fabricantes de automóviles coreanos, como Hyundai y Kia». No obstante, como otros actores industriales franceses, desde fabricantes de barcos y trenes de alta velocidad a constructores de centrales nucleares, perdieron licitaciones frente a competidores surcoreanos, estos últimos pasaron a ser, para la UE, la encarnación de un rival fuerte y, supuestamente, desleal.
– Veintiséis productores europeos, liderados por los fabricantes de paneles solares, que se encontraban al borde de la bancarrota debido a una fuerte presencia china en el mercado, exhortaron a la UE a que adoptara medidas antidumping contra competidores chinos. Arguyeron que Beijing les otorgaba a sus industriales subsidios ilegales que les permitían fijar precios por debajo de los costos de producción.
– La UE también desarrolló un nuevo concepto de comercio internacional que, según expertos en economía y analistas, claramente incluye nuevas medidas proteccionistas. Estas probablemente afectarán a países emergentes como India, Brasil y Sudáfrica, que conforman el bloque IBSA, así como a China, Corea del Sur y Vietnam.
– El Ministerio de Comercio de China instó a la Unión Europea (UE) a respetar las recomendaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a eliminar lo antes posible sus medidas «discriminatorias» contra el calzado de piel curtida importado de China.
– En un análisis titulado «The Next Decade of EU Trade Policy: Confronting Global Challenges?» (La próxima década de política comercial de la UE: ¿Confrontando desafíos globales?), el Instituto de Desarrollo en Ultramar (Overseas Development Institute, ODI), con sede en Londres, alertó: «Hay gran preocupación de que la UE esté avanzando hacia el proteccionismo».
El ODI puso bajo la lupa las propuestas sobre comercio internacional aprobadas por la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE.
Esa nueva agenda, que se espera entre en vigor en enero de 2014, prevé una reforma del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que ha regido las políticas comerciales del bloque para con los países del Sur en desarrollo desde 1971.
Según las nuevas disposiciones, varios de los grandes países en desarrollo serían excluidos del SGP, que les otorgaba franquicias y rebajas arancelarias. Además, el SGP reformado establecería nuevos estándares ambientales, laborales y sociales que deben respetar las naciones del Sur para comerciar con la UE.
Dirk Willem, jefe del Grupo sobre Desarrollo Económico Internacional del ODI, expresó su temor de que «la UE vuelva al proteccionismo, especialmente en su relación con los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)».
Christopher Stevens, coautor del estudio, dijo que el nuevo régimen de SGP excluiría a los llamados países de renta media y alta de las preferencias, incluso abarcando a productos de esas naciones que no compiten con la UE.
La UE justifica ese cambio señalando que esos países «están suficientemente bien integrados a la economía mundial y por lo tanto no necesitan el SGP», explicó Stevens. Esto supuestamente «aliviará la presión sobre los países en desarrollo menos competitivos y enfocará las preferencias en los que más lo necesitan».
Pero esto no resiste un simple análisis, sostuvo Stevens. Los países de renta media y alta no son representantes de las naciones emergentes competitivas, escribió en su informe, incluyendo ejemplos de la discriminación que entrará en vigor tras la reforma.
«Bajo el nuevo régimen, China seguirá dentro del SGP, pero Cuba será excluida. Indonesia y Tailandia permanecerán, pero Gabón y Namibia no», indicó.
Opinión editorial:
El tablero de la estrategia de los países “desarrollados” tiene un ostensible vuelco hacia sus intereses, y esta observación surge del simple cotejo de las normas, principios y regulaciones que gobiernan el funcionamiento de organismos como la OMC o como la propia Comisión Europea.
A esta altura resultan por demás odiosas y revulsivas muchas de las normas que se pretenden “de necesario cumplimiento” por parte de las naciones emergentes a las que, justo es decirlo, se las ha saqueado con impunidad cruenta desde hace siglos.



















