Al preguntarle cuán malo era el panorama para la carga aérea y los aviones cargueros, el contestó que el sector está de capa caída desde hace algún tiempo, y en términos de volúmenes y tarifas, muy por debajo de los niveles previos al 2007/2008.
Contestando a la pregunta de si era lo peor que había visto en su carrera, Rodrigues dijo que probablemente lo era, que solo había que ver lo deprimidas que estaban las tarifas. Agregó además que, los transportistas están operando aviones cargueros a precio de costo. Hay casos de grandes embarcadores que están dispuestos a comprometerse, por ejemplo con unas 1.000 toneladas de carga aérea anual en las principales rutas comerciales, sin pagar nada en absoluto en términos de tarifa real de la carga, tal vez incluso se benefician con una reducción de US$ 0.05 por kilo y terminan pagando solamente por el combustible. Todo esto para evitar tener que dejar en tierra o retirar de servicio los aviones cargueros.
En cuanto a los cargadores más pequeños, estos pueden tomar ventaja de las tarifas de transporte aéreo, por ejemplo, entre los EE.UU. y Europa de US$ 0.40 a US$ 0.50 por kilo, más de un 50% menos que los niveles que estábamos viendo en el 2007/2008. Pero incluso con esta baja en las tarifas, la carga no está.
Para Rodrigues, las rutas africanas, especialmente las de Asia-África son las que están teniendo mayores desempeños, seguramente por la relativamente poca capacidad de bodega del continente africano. Las rutas entre Asia y EE.UU. con Latinoamérica también se mantienen muy bien. Una buena parte del negocio de carga aérea entre Asia y Latinoamérica se mueve a través de EE.UU., donde se consolida y luego se envía a su destino final, principalmente debido a la escasez de rutas directas. Esto está ayudando a mantener las tarifas en buenos niveles.
Al consultarle sobre la situación en las rutas más importantes, como ser EE.UU.-Europa, Asia-Europa y Asia-EE.UU., dijo que: la ruta entre EE.UU. y Europa está extremadamente tranquila y es así desde hace bastante tiempo. Si miramos el mercado transpacífico, en el 2008 los forwarders pedían espacio para la carga aérea, tomando compromisos para todo el año con el fin de asegurarse la poca capacidad disponible. En contraste, el año pasado no hubo en absoluto problemas de falta de capacidad y para el 2014 es un cuadro similar.
Le preguntaron si estaba de acuerdo con algunos observadores del mercado, que opinan que la recesión mundial provocó un cambio estructural en los mercados de transporte aéreo. Respondió que sí, que los transportistas rediseñaron sus cadenas de suministro con un cambio significativo hacia la carga marítima, y que se está convirtiendo en una característica permanente.
Agregó que, con tasas de interés tan bajas como las actuales, el dinero es barato, así que tener mercaderías paradas durante tres semanas en un barco ya no es tan costoso como solía ser. Un ejemplo son los productos como el iPhone y el iPad de Apple. No hace mucho tiempo, todos estos productos habrían sido enviados por avión, pero ahora puede ser que se vean unos pocos envíos aéreos en la fase de lanzamiento, pero después todo se transporta en barco. Es el mismo cuadro para la mayoría de los productos de alta tecnología, y también para los farmacéuticos, que también solían despacharse sólo como carga aérea.
Otro factor es que, en comparación con la carga marítima, los requisitos de seguridad para la carga aérea también afectaron los tiempos de tránsito de las mercaderías.
Finalizando la entrevista comentó que, mientras el crecimiento económico sea modesto y la capacidad se mantenga en los niveles actuales, las perspectivas futuras no son buenas. El espacio principal de bodega sigue en disminución ya que hay menos aviones cargueros volando, la recuperación del tráfico de pasajeros significa muchos más aviones en operación que ofrecen una buena cantidad de capacidad de bodega ventral. Difícil que veamos alguna mejora hasta bien entrado el 2015.
Fuente: Lloyd´s




















