El brasileño Azevêdo, director de la OMC, aseguró en un almuerzo en el Club Nacional de Prensa, en Washington, que «la verdadera revolución económica será la robotización, y que adoptar políticas que buscan más proteccionismo «sería darse un tiro en el pie», al perjudicar precisamente a los más vulnerables y pobres.
Azevêdo reconoció que el comercio puede «tener efectos negativos», pero pidió alejarse de los discursos políticos en contra de la globalización.
Explicó así el peligro de tendencias proteccionistas como las expresadas por el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, que critica los acuerdos de libre comercio, o por su rival, Hillary Clinton, que se muestra recelosa del Acuerdo de Cooperación Transpacífico (TPP).
«El proteccionismo nos va a hacer mucho daño», advirtió, al tiempo que reconoció que se debe trabajar por una política comercial más inclusiva, ya que los beneficios de un mayor comercio internacional «no alcanzan a todos los que debería».
Para Azevêdo el gran desafío de las políticas públicas no es la globalización, sino el impacto del rápido progreso tecnológico y la introducción de la robotización en todos los rubros, que llevará a que algunos empleos desaparezcan por completo en un corto tiempo.
«La verdadera revolución económica será la robotización», y apuntó a claros ejemplos como
los vehículos autónomos, que cambiarán la industria del transporte por carretera, o la automatización en sectores como el manufacturero o el de servicios.
Para responder a estos cambios, que acabarán con empleos como los de conductores de camiones o los contables, el brasileño recomendó «políticas creativas» en educación, infraestructura o reconversión, sin alimentar «el eco del sentimiento contra el comercio global».
El jefe de la organización internacional advirtió que 2016 puede ser el primero en 15 años en el que el comercio mundial crezca menos que el producto bruto interno (PBI) mundial, algo que responde, en parte, a movimientos políticos que buscan el proteccionismo.
Azevêdo recordó que en la actualidad es muy posible que cuando se ingresa a la universidad con un plan de carrera en mente, uno se encuentre que al salir de ella ese trabajo soñado no exista o que las proyecciones de desarrollo profesional no sean las mismas que cuando se comenzó a estudiar.



















