China es el mayor mercado mundial de comestibles, alimentos y bebidas recientemente valorado por los investigadores de IGD en la sorprendente cifra de US$ 1 trillón, y se prevé que pueda llegar a US$ 1,5 trillones en el 2016.
El aumento del número de personas de altos ingresos, con dinero para gastar en nuevos productos, marcas y conceptos, hace que este mercado de rápido crecimiento, que representa una quinta parte de la población mundial, sea muy excitante para las marcas internacionales.
A principios de este año, los investigadores de Millward Brown rankearon al gigante de comidas rápidas KFC como marca top en China. En el otro extremo del espectro, hace unas semanas, Amazon China anunció que había comenzado a vender vinos californianos de alta calidad directamente a los consumidores.
Las barreras al ingreso de productos, a causa de los retos burocráticos, la diversidad geográfica y la gran extensión del país, pueden hacer desalentadora la idea de ir allí.
No hace falta decir que el establecimiento de una cadena de suministro es vital para el éxito, pero hay un montón de otras consideraciones a tener en cuenta antes de que un producto pueda salir a la venta.
Uno de los mayores problemas que enfrentan las empresas dedicadas a la venta de productos alimenticios en China es la burocracia en torno a la aduana, el servicio de Inspección y Cuarentena China (CIQ), y las normas alimentarias. Antes de que un producto pueda salir al mercado, hay un largo proceso de ensayo y aprobación, lo que puede tardar en algunos casos hasta 12 meses. Los ingredientes de los productos son a menudo desconocidos para las autoridades y esto puede ocasionar grandes demoras.
Hay tres áreas reguladoras principales que se deben considerar en la importación de alimentos en China, que incluyen el registro chino de etiquetas, los certificados sanitarios, los certificados de origen y certificados sanitarios de origen.
Las reglamentaciones para los productos alimenticios de importación varían ampliamente, pero antes de importar cualquier alimento, el gobierno chino requiere una copia de la lista de ingredientes, que a su vez tiene que ser revisada con los Estándares de Alimentos de China y el libro de códigos HS de la Aduana China para determinar si la importación será permitida, y qué documentos deben estar preparados de antemano.
Luego hay que considerar que China se ha visto sacudida por algunos alarmantes escándalos alimentarios en los últimos años, incluyendo la fórmula para bebés contaminada con melamina, brotes de soja contaminados con nitrato de sodio, y el arroz que contenía altos niveles de metales pesados.
Recientemente, 30 productores de conservas de huevos de la provincia de Jiangxi fueron encontrados añadiendo sulfato de cobre industrial a sus “huevos de mil años», una tradicional y muy delicada comida local. El agregado de ese producto reducía a la mitad la cantidad de tiempo que le toma a los huevos el proceso de conservación, pero dejó rastros de metales pesados tóxicos como el arsénico, el plomo y el cadmio. Hasta 300.000 toneladas de conservas de huevos producidos en la región se consideraron posiblemente tóxicas, esto representó alrededor del 15% de la producción total de esa mercadería en todo el país.
Como es de esperar, la seguridad alimentaria de los productos importados, una vez que llegan a China, es el centro del escenario. El CIQ, que se relaciona con el registro chino de etiquetas, el registro de alimentos y el de certificados sanitarios tienen estrictos procedimientos, y éstos están en constante revisión y desarrollo.
Toda la comida tiene que tener una etiqueta en idioma chino y, a partir de enero de este año, las etiquetas para cada SKU (Stock-Keeping Unit) tienen un número de registro expedido por CIQ.
Algunos alimentos son considerados de alto riesgo, tales como leche en polvo, que también debe tener un certificado de registro de alimentos. Todos los alimentos importados debe ser muestreados por el CIQ, y esta es una condición previa para expedir los certificados sanitarios, el tiempo de espera para esto es normalmente de por lo menos 20 días hábiles. Para la leche en polvo este periodo es aún más largo.
Cualquier depósito utilizado para el almacenamiento de productos terminados tiene que tener un permiso de circulación de los alimentos, y todos los operadores deben tener certificados de salud, independientemente de si los alimentos deben ser almacenados en ambientes refrigerados o no.
La aduana tiene injerencia en temas como los relacionados con el tipo de derecho a aplicar, la auditoría de precios, e inspecciones al azar.
Los derechos a abonar en China dependen de las diferentes tasas de los alimentos importados y del valor CIF, que depende del NCP (Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías), que a su vez depende de los ingredientes principales de cada alimento.
Para los alimentos de alto valor, la Aduana siempre pide las facturas originales y otros documentos originales relacionados que prueben el valor de las mercaderías a ingresar.
Con tantas regulaciones in situ, es muy importante y casi imprescindible contar con un importador de confianza con el cual asociarse para trabajar con tranquilidad.
Debido a que todos los alimentos importados debe tener etiquetas en idioma chino, ser afectados a toma de muestras y cumplir con las normas de seguridad y los derechos de aduana antes de poder ser distribuidos, un almacén de aduanas (un depósito con régimen aduanero controlado para almacenar los bienes hasta el pago de los derechos) es una buena opción.
Los principales puertos marítimos incluyen Shanghai, Qingdao, Yantian, Xingang y Xiamen y las grandes empresas tienen depósitos para cargas comunes y refrigeradas en ellos y así poder esperar la finalización de todos los trámites de ingreso.
Una vez que la Aduanas y el CIQ están satisfechos, el desafío más grande consiste en distribuir los productos en el enorme y geográficamente diverso mercado de China.
En el noreste del país, donde las temperaturas llegan a -40º C, se necesita aire caliente para los alimentos refrigerados, mientras que en el oeste de China, que es muy montañoso, los plazos de entrega son más largos y los gastos de envío son más altos.
El transporte terrestre es el modo principal para la distribución de alimentos, y la deficiente infraestructura significa que pueden ser necesarios envases de alta calidad para los alimentos frágiles. También hay restricciones en cuanto a líquidos y el hielo seco en el transporte aéreo.
La elección de un socio que posea una serie de centros regionales de distribución y la cantidad correcta y necesaria de vehículos es muy importante.
El mercado chino presenta sus propios desafíos, pero con el socio adecuado para hacer frente a las barreras de entrada, las recompensas potenciales son enormes.
Por supuesto, no es el único mercado emergente que tiene potencial en cargas de comestibles y bebidas.
En IGD predicen que el mercado de comestibles de India para el 2016 habrá superado a Japón, y se convertirá en el tercer mayor mercado de comestibles en el mundo, por valor de US$ 566.000 millones.
Para el 2016, proyectan que los mercados de alimentos de Brasil y Rusia tendrán un valor de US$ 468.000 millones y US$ 467.000 millones respectivamente, estimando que Brasil subirá a la cuarta posición con un CAGR (Tasa compuesta de crecimiento anual) del 9,1% entre 2013 y 2016.
Todos los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China) estarán dentro de los cinco principales mercados de alimentos para el año 2016, con un consumo que llevará los números a más de US$ 3 trillones.
La cadena de suministro va a ser el tema principal de cualquier lanzamiento con éxito en estos mercados, los cuales tienen su propia idiosincrasia, y encontrar el socio adecuado con experiencia y conocimientos de los estos mercados va a ser clave.
Fuente: Lloyd´s (Gary Wilcock, Director general de Kerry Logistics Europe)



















