El robo de trenes continúa en ascenso en Méjico, y las bandas de asaltantes han desarrollado nuevos métodos para detener los trenes de carga.
Recientemente, bandas organizadas han desarrollado un nuevo “modus operandi” que se ha convertido en un serio y costoso problema para los dos operadores ferroviarios en ese país, Ferromex y Kansas City Southern de Mexico (KCSM).
Anteriormente los ladrones saltaban sobre los contenedores transportados cuando la formación circulaba en zonas de baja velocidad y arrojaban los productos hacia los costados de los vagones.
Ahora sin embargo, para robar las cargas, están causando descarrilamientos deliberados en áreas en las cuales la formación viaja a altas velocidades.
Para lograr esto, usualmente remueven o rompen los rieles, o ponen obstáculos en las vías.
El problema es tan grave, que el gobierno se encuentra en la actualidad planeando mover secciones completas de vías férreas fuera de áreas urbanas y carreteras muy transitadas para así poder minimizar las consecuencias de los frecuentes descarrilamientos.
Los cambios y el reemplazo de las vías férreas requerirán una inversión inicial de U$S 335 millones.
El gobierno está planeando hacer cambios durante los próximos tres años en las áreas donde el descarrilamiento intencional de las formaciones está causando las mayores pérdidas económicas. Estas áreas incluyen Zacatecas, Guanajuato (principalmente en Celaya y desde Apaseo hasta Irapuato), Sinaloa, Nayarit, Veracruz y Michoacán.
En esas localidades, productos como autopartes, granos, cereales, polietileno, cemento, ropa, muebles y maderas han sido los principales blancos de las bandas de ladrones en los últimos meses.
El descarrilamiento es el segundo más popular “modus operandi” en la actualidad en Méjico, y se ha convertido en un serio problema que no solo cuesta tiempo y dinero a las empresas afectadas, sino que también causan un grave daño a su reputación, y puede terminar en futuras mayores pérdidas a las empresas operadoras.



















