Para hacer despegar a la carga aérea e intentar salir de lo que en los círculos de carga se describe como una «recesión prolongada» que afecta a la industria mundial de transporte aéreo de carga, se están dando pasos para crear una alianza de carga similar a la Star Alliance que lidera Lufthansa en el segmento del tráfico de pasajeros, que incluiría en el futuro a una serie de líneas aéreas.
La Star Alliance actual nació inicialmente en 1997 como una alianza entre Lufthansa y United Airlines, y luego se expandió hasta convertirse en la mayor alianza de aerolíneas del mundo, conformada por 28 miembros.
La cuestión de si una alianza de carga ayudará a superar la actual caída de la demanda, que es el resultado de una grave recesión de la que muchas naciones occidentales -las tradicionales del mercado de carga aérea- están luchando para recuperarse, es objeto de debate en los círculos de carga.
La cuestión de la alianza también fue objeto de debate durante una reciente visita de CargoNews Asia a la sede de Boeing en Seattle, donde Lufthansa Cargo presentó su nuevo avión carguero B-777. La compañía alemana hizo un encargo por un total de cinco aviones de carga del tipo B-777, los cuales serán todos entregados en el transcurso del año 2015.
Lufthansa Cargo destinó un total de US$ 2.730 millones para los cinco aviones cargueros, la modernización de su infraestructura que incluye un nuevo centro de carga en Frankfurt, y la revisión y actualización de su diseño informático.
Karl -Ulrich Garnadt, de Lufthansa Cargo dijo a los periodistas que existe la posibilidad de que a mediados de 2014 comience una alianza de carga, aunque en un principio se iniciaría solamente con dos socios.
Expertos de carga en Alemania comentaron que, si esta alianza se conforma, podría ser ampliada e incluir también a otras compañías, sobre todo las que ya cooperan con Lufthansa en la Star Alliance.
«Algunas de las compañías aéreas de la Star Alliance tienen fuertes lazos con Lufthansa y podrían unirse para crear la alianza de carga», dijo un analista que prefirió permanecer en el anonimato.
La estrategia prevé la cooperación de Lufthansa Cargo con otras aerolíneas de carga para crear una gran red, y así ayudar a completar con mercaderías sus aviones. Garnadt dijo que tal cooperación permitiría a la aerolínea alemana acceder a nuevos mercados y abrir así «nuevas rutas y vías de cooperación».
Garnadt agregó que esto crearía «ganancias para todos los involucrados, incluyendo a los clientes que podían tener un rango más amplio de opciones».
Al igual que en el régimen de la Star Alliance, en virtud del cual las compañías aéreas asociadas comparten sus instalaciones con los demás y asisten a los pasajeros en un número de formas, la alianza de carga ofrecería capacidades en forma conjunta y de acuerdo a uniformes estándares de calidad, perfeccionando su tecnología de información para que coincida con las necesidades del otro.
Sin embargo, uno de los grandes interrogantes para la creación de esta alianza sería la adecuación de los recursos de los miembros. Los expertos comentaron que esa alianza implicaría la inversión de «al menos una cifra de dos dígitos, hablando en millones de dólares”, y una extensa revisión de los sistemas de procesamiento de carga de cada uno de los potenciales socios».
Cada vez que se habla de alianzas y asociaciones, el tema monetario siempre fue y es un punto de conflicto para las aerolíneas, una opinión que también fue compartida por Garnadt, quien dijo que la búsqueda de socios ya había comenzado unos dos años atrás y las discusiones habían llegado a un punto avanzado con un par de líneas aéreas.
Garnadt espera que para mediados del próximo año este finalizada la elección de los socios de Lufthansa Cargo y se comience a decidir qué otras compañías aéreas podrían ser admitidas en la alianza.
Reconoció además que las cosas estaban «cada vez más difíciles para el sector de la carga aérea, debido a la prolongada crisis que golpea a la demanda y el enorme aumento de los precios de los combustibles, que no sólo fueron reduciendo las ganancias, sino también llevaron a algunas compañías a la quiebra. «Después de todo, la demanda en el sector del transporte aéreo de cargas se genera sólo cuando la economía funciona bien», dijo.
Lufthansa Cargo, al igual que otras compañías aéreas de carga, se enfrenta a una fuerte competencia por parte de las compañías del Golfo que disponen de mucha liquidez, como ser Etihad, Emirates y Qatar Airways, que han estado adquiriendo nuevos aviones para hacer frente al fuerte aumento en el tráfico de pasajeros, creando así una enorme capacidad extra de bodega. Emirates está a punto de convertirse en la mayor compañía de carga aérea del mundo en este año.
A pesar de la feroz competencia, Lufthansa Cargo obtuvo beneficios en los últimos tres años y espera repetir la hazaña en el 2013, siendo la única compañía con sede en Europa en hacerlo.
Garnadt subrayó este punto diciendo que, la rentabilidad y no el mantenimiento o aumento de la cuota de mercado, fue el objetivo de la compañía. Aunque el futuro del próximo año todavía se caracteriza por la incertidumbre, «podríamos ver un crecimiento del 3% en el sector de transporte mundial», sin embargo, estimamos que las cosas probablemente mejorarán a partir del 2015.
La clave para cualquier operación exitosa fue la reducción de costos, enfatizó Garnadt. La compañía también tiene la intención de reducir el uso del papel y convertirse finalmente en una “empresa sin papeles”.
Sostuvo además que, «las aeronaves más livianas ayudan a reducir el consumo de combustible. La tramitación de los envíos de carga “sin papel”, ahorra tiempo y reduce los costos de mano de obra, además de contribuir a una mayor precisión. Estos factores también ayudarán a la compañía a reducir los costos».
Fuente: CargoNews Asia



















