En el regreso a los ríos del armamento nacional, remolcadores de la naviera de capitales argentinos “Samuel Gutnisky” operan cargas por la hidrovía Paraná–Paraguay con destino al puerto uruguayo de Paysandú, otorgando regularidad a la operatoria fluvial comercial del río Uruguay.
Asimismo, se genera la oferta de bodega para los exportadores cerealeros que pudieran utilizar, los puertos aguas abajo de Paysandú: Concepción del Uruguay y Nueva Palmira. A esta muy buena noticia, se sumaría la posibilidad de que la misma empresa celebre un contrato de fletamento fluvial para operar con un remolcador, también de bandera argentina, en el río Alto Paraná.
Se trata del segundo viaje de seis mil toneladas de azúcar de caña bruta a granel, proveniente de Brasil, que realiza un empuje que enarbola el pabellón nacional –el primer convoy argentino lo había llevado el remolcador de empuje “322 Río Bermejo”, también integrante de la flota del grupo Gutnisky-. La operatoria de carga se desarrolló en el puerto de Concepción, Paraguay, km 695 del río Paraguay, siendo el destinatario de la misma la empresa uruguaya “Azucarera El Litoral SA” (AZUCARLITO), lo que implica que los remolcadores de Samuel Gutnisky SAIC estén surcando la hidrovía binacional del río Uruguay, con destino al puerto de Paysandú, República Oriental del Uruguay, lo que abre la posibilidad de que se puedan utilizar, aguas abajo, las barcazas que descarguen en Paysandú.
Dicho dato de situación no debería pasar desapercibido para las autoridades portuarias entrerrianas y, puntualmente, uruguayas, dado que bien podría utilizarse el puerto de Concepción del Uruguay para embarcar cereal, o cualquier otro tipo de carga a granel, paletizada o en bolsas, aguas abajo del principal puerto entrerriano enclavado sobre el río Uruguay, en las barcazas que quedan vacías luego de desembarcar el azúcar en Paysandú.
Por ello, y teniendo en cuenta la duración del contrato –sería de un año– es que la naviera podría integrarse a la operatoria de oferta de fletes por el río Uruguay, por ejemplo de arroz, con destino al puerto de Ibicuy.
Así las cosas, la naviera Samuel Gutnisky, que tiene su puerto de asiento en la ciudad de Corrientes, Argentina, estará moviendo una importante cantidad de carga brasileña que se embarca en puerto paraguayo, surcando los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, lo que demuestra la importancia de la integración geopolítica Norte–Sur de las provincias de la Mesopotamia argentina, con dos países hermanos: el Paraguay y el Uruguay, respetando con ello, el sentido geográfico de las hidrovías que rodean a Entre Ríos, Corrientes y Misiones.
Desde el punto de vista logístico, la operatoria de los remolcadores argentinos presupuso que el “319 Canal Gobernador de la Serna” bajara la carga desde el puerto de Concepción, Paraguay, hasta Isla Noguera –Corrientes– y desde allí, el remolcador “Alicia Gutnisky” tomara las barcazas con azúcar para transportarla hasta Paysandú, con escala en Nueva Palmira.
En consecuencia, aquí se pueden observar las ventajas del transporte fluvial por medio de barcazas porque se transporta el equivalente a 300 camiones (6000 toneladas), maximizando la rentabilidad del cargador, disminuyendo la contaminación ambiental y mejorando la competitividad de las economías regionales, cuyos productores utilizan hoy este modo de transporte.
Un dato que no pasó desapercibido por los operadores logísticos es la rapidez y eficiencia del cargadero paraguayo ALMASOL, que en tan solo 2 días cargó las barcazas, quedando el remolcador en condiciones de zarpar aguas abajo con el azúcar que será refinada en Paysandú.
Que un remolcador de empuje que enarbola el pabellón argentino navegue en forma regular por el río Uruguay es un dato cargado de significación geopolítica dado que se está demostrando en los hechos que es posible reactivar la navegación por el río Uruguay con remolcadores y buques feeders argentinos, resaltando los baqueanos el buen estado de balizamiento y dragado de dicha vía fluvial.
Es necesario consignar que el gobierno de la Argentina dragó y balizó el río Uruguay a 21 pies al cero por su cuenta y orden, quedando en óptimas condiciones para ser utilizado por buques feeders que podrían transportar contenedores al puerto de Buenos Aires, Ibicuy y Montevideo, entre otros, en tanto que los remolcadores de empuje, podrían ser el motor para convertir a Ibicuy en el principal receptor de cargas del puerto uruguayo.
A la buena noticia que presupone que una empresa naviera de capitales nacionales, que emplea tripulación argentina, esté operando regularmente con cargas de aguas arriba por el río Uruguay, conlleva una nueva oferta de bodega –flete– para los exportadores y potenciales usuarios, principalmente cerealeros, que podrían utilizar las barcazas desde los puertos de Paysandú y Concepción del Uruguay, entre otros,
significa que la bandera Argentina podría recuperar cargas en el Alto Paraná.
Por otra parte, trascendió que los operadores de Samuel Gutnisky SAIC estarían negociando un contrato de fletamento de barcazas para el río Alto Paraná, lo que implica que una empresa argentina volvería a operar en una hidrovía que, actualmente, sólo es navegada por remolcadores de empuje paraguayos.
La importancia estratégica que presupone recuperar fletes en la hidrovía es superlativa, máxime teniendo en cuenta que desde los sindicatos marítimos y fluviales argentinos se había denunciado que en el río Alto Paraná no había embarcaciones comerciales de bandera navegando esa importante vía de comunicación binacional.
Fuente: El Juicio Interior



















