Martes 21 de Abril de 2026

La provincia de Buenos Aires, el mayor productor de miel del país

3/11/2014

Más de 5.700 apicultores desarrollan la actividad en Buenos Aires. Con 22 mil toneladas anuales, representan el 41% de todo lo que Argentina produce. Este año cerraría con la producción en alza.

Exportacion MielLa miel avanza en la provincia de Buenos Aires.
De la mano de un cambio pronunciado en los hábitos de alimentación a nivel mundial, volcando el consumo hacia alimentos más sanos y con propiedades nutricionales, parece haber una oportunidad para mejorar el desarrollo de una actividad económica que se hace casi en silencio, y que tiene mucha presencia en la provincia de Buenos Aires: la apicultura, tarea dedicada a la crianza de abejas cuyo producto estelar es la miel.
El sector apícola es, en efecto, muy dinámico debido a los vaivenes de la demanda mundial. En ese contexto, Buenos Aires es el principal productor de miel de la Argentina: genera el 41% de la producción nacional, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Eso representó, para la cosecha 2012-2013, última con cifras oficiales procesadas, unas 22,5 mil toneladas sobre un total de producción que ascendió a más de 51 mil toneladas. Se espera una mejora para el balance de este año ya que la producción nacional dejó en total unas 64 mil toneladas.
En la Provincia existe un Registro del Productor Apícola (RPA), que administra la Unidad de Coordinación Apícola del Ministerio de Asuntos Agrarios. Según los datos de ese organismo, la actividad del sector es desarrollada actualmente por 5.786 productores, que poseen 1.154.471 colmenas.
Bajo condiciones normales de producción, cada colmena provee unos 34 kilos de miel, explican los expertos. Eso daría un potencial de producción de más de 34 mil toneladas, según calculan en Asuntos Agrarios, lo que ayudaría a mejorar los números del sector, que ha venido sufriendo cierta merma en el nivel de actividad.
Tambores de mielProducto exportable
La miel es el resultado de un proceso físico y químico que se le aplica al néctar de las abejas. La mayoría de la producción nacional de miel se exporta. En efecto, el 95% se va afuera, con la consiguiente entrada de divisas. De ese porcentaje, el 99,5% es exportación a granel. Es decir sin diferenciación por calidad o por lo que se llama Denominación de Origen, que deja productos como mieles premium, orgánicas, de origen polínico o sensorial y demás títulos que suenan a rarezas para el neófito.
Justamente esos productos son altamente cotizados en el mercado internacional y, según proyecciones reconocidas en forma oficial, podrían generar alzas en las ventas argentinas de entre un 15% y un 30% como mínimo. La Provincia de Buenos Aires, lamentablemente, aún no se ha especializado en la producción de este tipo de mieles diferenciadas.
Además de la muy solicitada miel común, requerida por Europa, Estados Unidos y Canadá, la actividad apícola deja otras manufacturas como propóleos, jalea real, cera de abejas, apitoxina –el veneno de las abejas que puede tener usos medicinales- y el llamado “material vivo”.
La caída en las exportaciones se debería, según explican en Asuntos Agrarios, a factores climáticos como extendidas sequías o las imprevistas inundaciones, al alto crecimiento de la producción de soja, una actividad que siempre es más tentadora, y a la excesiva aplicación de herbicidas e insecticidas.

Fuente: www.quilmespresente.com