París, Francia. Unas 340 multinacionales de primer nivel mundial se acogieron en los últimos 10 años a un régimen fiscal preferencial en el gran ducado de Luxemburgo, que les permite evadir impuestos en sus países y pagar tasas insignificantes en ese minúsculo paraíso fiscal ubicado en el corazón de Europa.
Gracias a ese sistema, las empresas norteamericanas acumularon en los paraísos fiscales de Europa y el Caribe, beneficios por un total de dos billones de dólares que no pueden repatriar a Estados Unidos. Esa suma, desde luego, no incluye las utilidades de las compañías de otros países.
Entre las principales multinacionales presentes en Luxemburgo figuran Apple, Amazon, Google, Starbucks, Pepsi, Fedex, IBM, Philips, Carlyle, Burberry’s, Verizon, Heinz, Fiat o Ikea, los bancos BNP Paribas y Crédit Agricole, las compañías de seguros AXA Y AIG, y los gigantes brasileños Bradesco e Itaú-Unibanco. Esos dos consorcios, según los especialistas, dejaron de pagar unos 90 millones de dólares en impuestos.
Esa espectacular revelación fue formulada por un grupo de 40 diarios de todo el mundo miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que trabajaron asociados en el análisis e investigación de 28 mil páginas de documentos.
El escándalo que envuelve a Luxemburgo, uno de los seis fundadores de la Unión Europea (UE) en 1957, amenaza con debilitar la posición del nuevo presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que fue primer ministro de ese país de 1995 a 2013. El mecanismo que permite a las empresas extranjeras evadir impuestos en sus propios países y acogerse a la tasa reducida de Luxemburgo fue creado a principios de los años 90, pero fue perfeccionado entre 2002 y 2010, durante la época en que Juncker dirigía políticamente el gran ducado.
En Europa, otros países -como Irlanda, Holanda, Liechtenstein y Suiza- proponen sistemas que acuerdan facilidades fiscales similares. Pero ninguno de ellos ofrece tantas ventajas como Luxemburgo, que solo aplica gravámenes que oscilan entre 0,5 a 2 por ciento.
En México estarían implicadas firmas financieras como Paul Capital y Startwood Capital y la empresa norteamericana de logística FedEx.
En España aparecen Burberry, HSBC, Pepsi, Carlyle o AIG, entre otras.
La investigación, que en total duró seis meses, fue posible al parecer gracias a un ex empleado de la auditora Pricewaterhouse Coopers (PwC), que redactó por lo menos 548 acuerdos de «tax ruling» y negoció los términos de esos convenios con el gobierno luxemburgués. PwC no es la única responsable de esas prácticas. En Luxemburgo operan igualmente otras grandes auditoras financieras como Deloitte, Ernst & Young y KPMG.
La voluminosa documentación examinada durante la investigación muestra cómo las grandes empresas transnacionales «utilizan a Luxemburgo y sus flexibles reglas fiscales» para eludir sus responsabilidades impositivas. Pero, al mismo tiempo, también pone de relieve las deficiencias de la reglamentación internacional sobre transferencia de beneficios con la finalidad de que no sean gravados, o lo sean muy débilmente.
La práctica del «tax ruling», que es perfectamente legal, permite a una empresa solicitar información para saber cuáles pueden ser las ventajas de carácter fiscal que puede acordarle la administración en determinado tipo de operaciones, como la instalación de una filial, la creación de un fondo de inversiones o la compra de una sociedad. El acuerdo le concede un blindaje fiscal y jurídico que expira en caso de que la empresa modifique sus actividades.
Muchas de esas empresas solo tienen una existencia formal en el país y su actividad se limita a actuar como posta en las transferencias de fondos. Algunas empresas ni siquiera tienen existencia física y se limitan poseer una ficción de residencia en un edificio que se dedica exclusivamente a «domiciliar» compañías internacionales. En el centro financiero de la capital del ducado, existe un edificio -ubicado en el número 5 de la rue Guillaume Kroll- que aloja mil 600 sociedades.
En Luxemburgo, país de 500 mil habitantes, hay registradas más de 50 mil holdings.
Este sistema es muy utilizado por los fondos de inversión. Desde que Luxemburgo adoptó esas ventajas, 70 por ciento de los fondos mundiales están legalmente domiciliados en el gran ducado. Esos 3.800 fondos manejan activos por valor de 2,4 billones de euros (3 billones de dólares).
Comprometido por el conflicto de interés entre su actual posición de presidente de la Comisión Europea y su pasado de primer ministro de Luxemburgo, Juncker declaró que no intervendrá en este episodio para no interferir en la adopción de eventuales sanciones.
La Comisión Europea presidida por Juncker anunció que estaba resuelta a sancionar a ese país si los acuerdos secretos negociados con centenares de empresas multinacionales constituyen ayudas estatales ilegales, según comentó uno de sus portavoces.
El actual primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, defendió a su país asegurando que los acuerdos fiscales secretos del gran ducado con centenares de empresas multinacionales son «conformes con la legislación internacional».
La práctica de «tax ruling», «no es una especialidad de Luxemburgo, pues muchos otros países la utilizan», agregó por su lado el ministro de Finanzas, Pierre Gramegna.
Fuente: OEM.-Informex



















