Nuestra basura podría ayudar a llenar el tanque de combustible de los aviones y mitigar la huella de carbono que produce la industria aérea.
La aerolínea con sede en Chicago está negociando la compra de acciones por US$ 30 millones en Fulcrum Bioenergy, y planea comenzar a hacer negocios con la empresa mediante la construcción de fábricas para convertir la basura en combustible para aviones.
Las compañías aéreas se encuentran presionadas para reducir sus emisiones de carbono y a merced de los precios del petróleo, por lo cual, cada vez más, buscan alternativas, como la basura, para despegar a sus empresas del elevado consumo de combustibles fósiles, aunque podrían pasar muchos años hasta que esto suceda.
La realidad dice que no es probable que cualquiera de estas medidas que se tomen, conduzcan a menores precios de tarifas en el corto plazo. Los biocombustibles van a representar una pequeña parte del combustible utilizado por las aerolíneas y, últimamente, la industria del transporte aéreo está disfrutando de ganancias récord, en gran parte debido a los bajos precios de los combustibles, pero eso no incidió demasiado los valores de las tarifas.
Cuando los precios de los combustibles suban nuevamente, cosa que en algún momento va a ocurrir, los biocombustibles generados a partir de basura y otros elementos, podrían ayudar a mantener bajos los costos, dicen en United.
United y Fulcrum planean construir hasta cinco plantas de biocombustibles cerca de los hubs de United. James Macías, director ejecutivo de Fulcrum, con sede en California, no comentó cuáles serían las ciudades que están considerando, pero dijo que tienen en la mira a Washington. Las empresas aún no revelaron los términos de su acuerdo, ni el porcentaje de participación de United.
«Tu basura entra, y en pocas semanas va a estar volando en aviones», dijo Macías.
Fulcrum, que fue fundada hace siete años, no es la única compañía que busca llevarse una porción del multimillonario negocio del combustible para el transporte aéreo. Las aerolíneas ya probaron alternativas con todo tipo de materiales, desde el aceite de cocina usado hasta las algas.
Según el grupo europeo Air Transport Action Group, desde el 2011 a la fecha, al menos 20 compañías aéreas de todo el mundo ya pusieron a prueba los biocombustibles en sus vuelos. Alaska Airlines utiliza, parcialmente, combustible hecho de aceite de cocina en 75 de sus rutas. United también planea comenzar a utilizar biocombustibles de otro proveedor distinto en algunos de sus vuelos desde Los Ángeles.
En resumen, aún podría pasar un largo tiempo antes de que la basura, y otros combustibles alternativos hagan mella en el uso del petróleo por parte de las compañías aéreas.



















