Las exportaciones de los países de la región desaceleraron su caída en el primer trimestre del corriente año, según los últimos datos actualizados del BID.
No obstante, el atraso en la concreción de obras de infraestructura, la falta de información e ineficiente comunicación, la excesiva burocracia y los altos costos financieros alejan el margen de crecimiento de la región, que hoy tiene apenas una participación de 6% en el intercambio mundial, agregó la entidad multilateral.
De esta forma, en el primer trimestre del año, las exportaciones de América Latina se redujeron en términos interanuales 9%, tras la abrupta caída de 15% de igual período de 2015, luego de una retracción de 2,5% en 2014.
La ralentización del retroceso en las exportaciones de la región se enmarca en un cambio de tendencia del comercio mundial, que luego de crecer de manera sostenida entre 2000 y 2008, recuperarse hasta 2011 de la crisis financiera global y entrar en una meseta de tres años, inició una marcada contracción desde julio de 2014, cuyo final aún no se proyecta.
De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), el crecimiento del intercambio global de bienes, medido en volúmenes, dejó de ser el doble de la expansión del PBI mundial, y se mantuvo por debajo de 3% en los últimos cuatro años, aunque los economistas de la entidad multilateral calculan que en 2017 la recuperación será de 3,6%.
Según algunas investigaciones, el menor ritmo de crecimiento del comercio es en realidad la vuelta a los niveles normales, tras del auge que provocó la incorporación de China al sistema multilateral de la OMC y la intensificación de las cadenas globales de valor entre 1995 y 2010.
El margen de crecimiento de América latina y el Caribe en el mapa del comercio mundial es amplio, ya que la región tiene hoy una participación de apenas 6%, según datos del BID, bastante por debajo de los países asiáticos emergentes y en desarrollo, cuyo peso es de 18%.
El 18,2% de comercio intrarregional también es escaso en comparación con Asia y la Unión Europea, donde los intercambios entre socios regionales son del 36,6 y 61,4% respectivamente.
Además, la región tiene una baja participación de sus exportaciones en las cadenas globales de valor, con un promedio cercano entre 2003 y 2010 del 22%, mientras esa relación es diez puntos porcentuales superior en Asia y roza el 40% para el conjunto de los 27 países de la Unión Europea.
Sin embargo, el potencial de América Latina y el Caribe enfrenta variados desafíos, según evaluaciones del Sector de Integración y Comercio del BID, en base a informes de la entidad financiera multilateral.
Los costos logísticos son altos para el comercio intrarregional y su abaratamiento dependerá de la inversión en infraestructura a niveles generales de 3,5% del PBI, esto es el 60% de lo que necesita la región para aumentar el intercambio de bienes.
El otro 40% de las necesidades de mejoramiento se concentra en las llamadas cuestiones de facilitación del comercio (procedimientos aduaneros), y las inversiones allí dirigidas, no solo son más económicas comparadas con las de infraestructura, sino que tienen un alto impacto en la actividad.
Un estudio sobre el crecimiento de las cadenas globales de valor en el comercio internacional, mostró que los bienes
intermedios representan el 60% de los intercambios. Solo el 25% de los retrasos en la transacción de estos bienes se debe a la mala infraestructura, mientas que el 75% restante es consecuencia de procesos ineficientes.
Los costos financieros también son altos en la región. El 84% de los bancos priorizan el apoyo a las pymes pero solo 25% de 110 entidades financieras de 19 países tienen productos de comercio exterior.
También son elevados los costos de información comercial, que rondan entre el 6 y 13% y aumentan en la medida que se le agrega valor al producto.
Por otra parte, la mayor cantidad de acuerdos comerciales deriva en costos regulatorios adicionales, debido a la superposición y regímenes normativos divergentes para diferentes socios comerciales y la existencia de múltiples reglas, todos factores trascendentes para las empresas al momento de tomar decisiones.
El BID recomienda cuatro líneas de acción para el éxito en la integración y el comercio: la promoción y la inteligencia comercial de alta calidad; la interconexión eficiente aduanero-logística y de transporte; el acceso a la información regulatoria, y la acción colectiva regional para reducir fallas de mercado y de coordinación.
El diálogo público-privado es considerado como una necesidad para mejorar la eficiencia de la arquitectura comercial e incrementar las exportaciones latinoamericanas.
Fuente: Diario Jornada



















