Sábado 25 de Noviembre de 2017

Hacia dónde se dirige el comercio internacional

22/5/2017

La siguiente propuesta económica constituye un aporte de AIERA a la mejora de la situación del comercio internacional de la  Argentina.

comercio internacionalAIERA, ¿Hacia dónde se dirige el comercio internacional?
Hasta qué punto el libre comercio persistirá como lo conocimos, parece ser una incógnita en este tiempo que atravesamos. La multiplicidad de manifestaciones y la serie de acciones llevadas adelante por el nuevo Presidente de Estados Unidos parecerían indicar que algo va cambiar en el esquema de las relaciones comerciales internacionales como se entendieron hasta ahora. La intención del nuevo Jefe de Estado de la Casa Blanca, Donald Trump, es poner condiciones a la política comercial tradicional de su país y renegociar los tratados de libre comercio firmados con otros estados para estimular la economía estadounidense.
Pero lo que hace la principal economía mundial, especialmente si intenta actuar más allá de las reglas del sistema económico internacional, no pasa desapercibido en el resto del mundo. Las últimas semanas, durante las reuniones del G-20 en Baden-Baden, Alemania, donde intentan ponerse de acuerdo en el rumbo a seguir las principales economías del planeta, quedó en evidencia las diferencias entre el manejo de la política comercial de Estados Unidos y la de los países restantes.
La razón de este contrapunto tuvo que ver con la intención del equipo norteamericano de marcar un punto de inflexión con lo sucedido en el encuentro de septiembre del año pasado en Sangzhou, China, cuando todavía se estaba en campaña electoral en Norteamérica, siendo cada vez más posible que Trump fuera elegido presidente. Tratando de influir en lo que podría cambiar, esa declaración anual de 2016 había rechazado explícitamente el proteccionismo en el comercio internacional y en las inversiones.
Ya en la presidencia, desde el mismo comienzo de su mandato, Trump intentó avanzar con medidas cargadas de espectacularidad y simbolismo para intentar ganarse el apoyo de la mayoría de la población norteamericana que lo votó, desencantada por las dificultades que ha experimentado en las últimas décadas para mantener sus condiciones de trabajo y bienestar. Las acciones del nuevo presidente se iniciaron a fines de enero, cuando dio la orden de retirar a ese país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, un tratado polémico para la mayor parte de  los estadounidenses, y cuando comenzó las negociaciones para modificar las condiciones del NAFTA, el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá. También firmó una orden ejecutiva que impedía la entrada a EEUU a personas de 7 países musulmanes y suspendió la entrada de refugiados de guerra por 120 días.
No fueron las únicas acciones del nuevo presidente. La mayor parte de las que le siguieron tuvieron como protagonista central a México. El tono y la repercusión de las medidas no fue muy diferente de las anteriores: estridentes amenazas a muchas empresas para que no trasladen su producción fuera de Estados Unidos (principalmente al vecino del sur); el intento de construcción de un muro fronterizo para impedir el ingreso de inmigrantes mexicanos y de América Latina llegados desde ese punto cardinal (y pretendiendo que México se hiciera cargo del costo de la construcción del mismo); la ya mencionada intención de renegociar el NAFTA para evitar que las empresas se ubiquen del otro lado de la frontera para fabricar los productos que se consumen en USA; y el anuncio altisonante de aumentar los aranceles de importación fronterizo para el comercio internacional.

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