¿Quién gana y quién pierde a medida que cambian las políticas comerciales? –El ajuste de aranceles, preferencias y otros costos asociados al comercio no solo altera los precios, sino que también transforma las condiciones de competencia entre países y sectores. El resultado: algunos exportadores ganan terreno mientras otros lo pierden, reconfigurando los flujos comerciales y las decisiones de abastecimiento a nivel mundial.
Un reciente informe de UN Trade and Development (UNCTAD), de febrero de 2026, analiza cómo las nuevas medidas y políticas comerciales adoptadas por Estados Unidos están impactando el acceso a su mercado, con efectos diferenciados para economías desarrolladas, en desarrollo y menos adelantadas.
Un escenario más restrictivo y desigual
Según el análisis, el panorama comercial se ha vuelto más restrictivo y desigual. El aumento de aranceles no ha sido uniforme: mientras algunos sectores y países enfrentan incrementos significativos, otros encuentran oportunidades para mejorar su posición competitiva.
Los cambios en la política comercial generan efectos distributivos tanto dentro de las economías como entre proveedores extranjeros. Instrumentos como acuerdos regionales, esquemas preferenciales, ajustes arancelarios y fricciones localizadas en los costos comerciales modifican las condiciones de demanda y los precios relativos, alterando la capacidad de las empresas para competir tanto con productores locales como con otros exportadores internacionales.
En consecuencia, las cuotas de mercado pueden redistribuirse no solo entre empresas nacionales y extranjeras, sino también entre distintos países exportadores. A mediano y largo plazo, estas transformaciones influyen en las decisiones de producción, abastecimiento y en la configuración de las cadenas globales de valor.
Aranceles diferenciados: impactos concretos
En el caso específico de Estados Unidos, la magnitud y dirección de los cambios arancelarios han tenido efectos medibles sobre la competitividad de los exportadores.
Hasta 2024, el acceso al mercado estadounidense se regía principalmente por las normas de “nación más favorecida” de la Organización Mundial del Comercio, bajo las cuales la mayoría de los socios comerciales enfrentaban aranceles similares, salvo excepciones en acuerdos preferenciales.
Sin embargo, desde entonces el arancel promedio aplicado aumentó cerca de 15%. A comienzos de 2026, apenas alrededor del 20% de las importaciones estadounidenses estaban sujetas a tasas de nación más favorecida o a regímenes libres de arancel. Esto marca una transición hacia una estructura arancelaria mucho más diferenciada, moldeada por medidas recíprocas, acuerdos bilaterales, políticas sectoriales y exenciones específicas para productos no producidos localmente.
Los efectos son visibles en productos concretos. Por ejemplo, a inicios de 2026, las importaciones estadounidenses de vino sudafricano son aproximadamente 17% más costosas en términos relativos frente a otros países exportadores que en 2024. En contraste, el arroz procedente de Italia se ha vuelto, en promedio, cerca de 12% más barato que el de otros proveedores.
Aunque la calidad y la variedad siguen influyendo en las decisiones de compra, estas diferencias arancelarias están llamadas a redefinir las estrategias de aprovisionamiento y podrían provocar cambios graduales en los flujos comerciales.
Sectores con impactos desiguales
El aumento de aranceles se ha registrado en todos los grandes sectores, pero con diferencias importantes en magnitud y dispersión entre proveedores.
En industrias como el hierro y el acero, los aranceles se incrementaron de manera significativa pero relativamente uniforme, lo que limita las distorsiones competitivas entre países exportadores. En cambio, en el sector químico los incrementos promedio fueron más moderados, aunque con una mayor variación entre socios comerciales, generando condiciones competitivas más desiguales.
Un nuevo equilibrio en construcción
El paso de un tratamiento arancelario mayoritariamente uniforme a uno marcadamente diferenciado está reconfigurando el comercio internacional. Las nuevas medidas comerciales no solo redefinen quién gana y quién pierde en el corto plazo, sino que también influyen en la estructura futura de las cadenas de suministro globales.
En este nuevo entorno, las políticas comerciales se consolidan como un factor determinante en la redistribución de oportunidades y riesgos entre países, sectores y empresas, en un escenario internacional cada vez más fragmentado.
Para leer el informe de UN Trade and Development (UNCTAD)



















