El presente trabajo publicado por el BID realiza un análisis regional sobre tres determinantes claves de la competitividad portuaria: 1) las reformas y regulaciones portuarias; 2) gobernanza; y 3) el entorno competitivo de los puertos de la región. Para tal efecto, se revisa detalladamente el sector portuario de los siguientes países: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Jamaica, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela. Estos países, en su conjunto, han sido responsables de más del 80% del tráfico de contenedores en Latinoamérica y el Caribe en los últimos años. Tras revisitar las diferentes reformas portuarias ocurridas en las últimas décadas en los mencionados países, se discute la actual situación de la gobernanza portuaria, conjuntamente con los retos pendientes en la región; para luego detallar el entorno competitivo de los puertos, analizando tanto políticas ex ante como políticas ex post, implementadas en la América Latina y el Caribe.
La introducción del análisis dice que: Cerca del 90% del comercio mundial tiene origen y destino un puerto. De este modo, el correcto funcionamiento de estas infraestructuras tiene un impacto determinante en la competitividad de las economías (Suárez-Alemán et al., 2017).
La región de Latinoamérica y el Caribe (LAC) representa cerca de una décima parte del cargamento en contenedores a nivel mundial. La importancia de los puertos marítimos para el crecimiento económico de LAC tiene sus raíces en la historia colonial y los recursos naturales. Por largo tiempo, la economía de LAC ha dependido, para la generación de ingresos (provenientes de productos agrícolas y exportación de mercancías de las industrias extractivas) y bienes de consumo (provenientes de importaciones adquiridas con el capital devengado de dichas materias primas de exportación), del comercio marítimo internacional más que del comercio intrarregional a lo largo de corredores terrestres (Serebrisky et al., 2016).
De acuerdo con la CEPAL (2019), en 2018 la actividad portuaria de los principales puertos de contenedores de la región superó los 53 millones de Teus. Asimismo, los datos muestran cómo los 10 mayores puertos en movimiento de contenedores de LAC representan cerca del 85% del tráfico total. El incremento notable en el volumen de exportaciones e importaciones de mercancías en los puertos de la región, explicado por una la mayor interconexión
con mercados internacionales resultó en un crecimiento notable del comercio internacional. Este crecimiento ejerció presión sobre los puertos de la región, los cuales recibieron una atención significativa por parte de gobiernos, reguladores y el sector privado (Suárez-Alemán et al., 2018). Como respuesta, la mayoría de los países de la región han llevado a cabo procesos de reformas regulatorias e institucionales en el sector con el foco en la promoción de asociaciones público-privadas en la infraestructura y servicios portuarios. De este modo, los países latinoamericanos y del Caribe tomaron la delantera en la participación del sector privado en la provisión de servicios de infraestructura portuaria (Guasch et al, 2015).
Agrega el análisis: A lo largo de las últimas décadas, América Latina y el Caribe ha experimentado un progreso notable en cuanto al desempeño de sus puertos se refiere, incrementando la eficiencia operativa de sus puertos en un promedio superior al 20% (Serebrisky et al, 2016; Suárez-Alemán et al., 2017). Sin embargo, la naturaleza cambiante del entorno portuario, y las necesidades derivadas de la sofisticación del comercio internacional, ha forzado a los puertos a pasar de ser meras interfaces entre mar y tierra, a transformarse en proveedores de redes logísticas completas (Wilmsmeier y Monios, 2016). En su conjunto, los puertos en la región actualmente enfrentan nuevos retos no previstos en reformas anteriores, y éstos podrían cuestionar la pertinencia de los actuales marcos institucionales y de gobernanza.
La globalización e introducción del sector privado en las operaciones portuarias han hecho más eficiente el manejo de carga. El tiempo promedio empleado en el manejo de buques en la mayoría de los puertos ha disminuido dramáticamente—de varios días a un día, en promedio, para buques portacontenedores (Merk, 2017).
Sin embargo, procesar un contenedor en puertos latinoamericanos toma más de tres veces el tiempo que toma hacerlo, por ejemplo, en Singapur (Banco Mundial, 2018). Además, dado que el tráfico de contenedores continúa creciendo y la expansión se ve constreñida por el limitado suministro de tierra disponible alrededor de la mayoría de los puertos, las instalaciones portuarias necesitarán volverse aún más productivas si desean mantenerse competitivas (Herrera Dappe y Suárez-Alemán, 2016). El cómo mejorar la productividad, para adaptarse al incremento previsto de tráfico de contenedores, representa un reto para los operadores y las autoridades portuarias.
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