Las obras de la Terminal B inauguradas ayer por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el aeropuerto de Ezeiza demandaron una inversión de $570 millones.
Del acto de inauguración participaron también el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y el titular de la Corporación América, Eduardo Eurnekián, entre otros.
Las nuevas instalaciones inauguradas cuentan con un nuevo edificio de alrededor de 8000 metros cuadrados de modernas instalaciones para la atención de los pasajeros. Tiene 5.391 metros cuadrados para el sector de preembarque internacional, 2.290 metros cuadrados para el sector de arribos y 200 metros cuadrados para salas de atención VIP.
El concesionario, Aeropuertos Argentina 2000, resaltó el moderno y funcional diseño, que divide el flujo de pasajeros en los cuatro niveles que posee la terminal, posibilitando una mejor organización de los embarques y arribos asegurando la mejor circulación dentro del aeropuerto.
Esta inauguración es una etapa más del megaproyecto de ampliación y modernización que se lleva a cabo en la mayor terminal aérea de la Argentina.
En los 17 meses que llevó la ejecución de la obra de construcción de la terminal, se empleó la mano de obra de 1.000 trabajadores.
El equipamiento tecnológico puesto en operación en la terminal permitirá duplicar la capacidad operativa y posicionar al aeropuerto de Ezeiza como uno de los más modernos de América Latina.
Una vez que el proyecto de ampliación y modernización esté completamente finalizado, el aeropuerto poseerá la capacidad operativa para atender a 13 millones de pasajeros por año y podrá efectuar 90.000 operaciones anuales.
El proyecto final contará con 186.000 metros cuadrados de plataforma, 21 pasarelas telescópicas, 4.800 cocheras y 200 puestos de check-in, lo que permitirá al aeropuerto tener la capacidad de atender a 4.000 pasajeros en hora pico.
Un acierto del concesionario fue la remodelación y ampliación de las instalaciones por etapas, característica que facilitó la organización de los trabajos para no alterar ni cancelar las operaciones y la prestación de servicios en el aeropuerto.



















