Viernes 17 de Abril de 2026

Señales contradictorias

27/11/2012

El árbol no deja ver al bosque: el antiguo refrán parece hacerse realidad. Un gigantismo “bobo” con demandas de inversiones que no tienen retorno posible

El árbol no deja ver al bosque: el antiguo refrán parece hacerse realidad.
A juzgar por el rumbo de las inversiones navieras en la construcción de súper buques containeros en la búsqueda de la economía de escala que calme sus espíritus, y sus rentabilidades, subyace una cuestión medular que los desvela: la utilidad marginal decrece a grandes pasos tanto como, a la inversa, sus costos de explotación. ¿Han estirado demasiado la cuerda?
Probablemente.
Como también probablemente hayan concentrado en demasía sus riesgos al ordenar la construcción de buques de cada vez mayor tamaño.
Quizás no sopesaron correctamente el impacto de estas naves en los puertos y terminales especializadas y en las inversiones a las que los obligan.
Tal vez no evaluaron correctamente su impacto en la cadena logística y sus demandas en superficies cautivas y auxiliares, estructuras viales y estaciones de transferencia e intermodales.
Un gigantismo “bobo”, y hoy preso del pánico, nos aqueja con demandas de inversiones que no tienen retorno posible, por lo menos dentro de los plazos que se consideran viables.
Lo cierto es que, una vez más, olvidaron que el transporte es una demanda genuina del comercio y que todo lo que le rodea está en función de éste…, no al revés.
“Con más de 130 barcos de más de 10.000 TEUs que se entregarán en los próximos tres años, el apuro por comprar buques de mayor tamaño es “como una carrera nuclear”, dicen los especialistas. Hicieron sus evaluaciones mirándose el ombligo, sostienen otros. En todo caso, han fallado y en gran forma. No importa que ahora se lo disfrace (al fracaso) y algún armador desista de continuar enla carrera… Losresultados están a la vista, lo que no está a la vista es la carga.
¿Existe alguna pista del porqué semejante situación? La más obvia nos remite a la caída de los intercambios mundiales, o a la existencia de grandes regiones que atraviesan situaciones de crisis y recesión. Vanos intentos de justificar así sus propios errores de apreciación.
Tal vez, entonces, haya llegado el momento de reveer esta cuestión de los ciclos económicos y el papel que juega “la oferta” de servicios en el rol tradicional de una economía en plena búsqueda de su equilibrio.

Revista Marítima