Pese a evidencias mixtas, se nota una leve mejora de la economía mundial
El balance de los datos económicos mundiales durante los últimos meses fue positivo, aunque aún existen muchos riesgos (presiones geopolíticas en los precios del petróleo, otra ronda de peleas presupuestarias en los Estados Unidos, la fragilidad económica en la eurozona, y una mayor debilidad en los mercados emergentes), estos son puntos fundamentales para una aceleración gradual del crecimiento del PBI real mundial de 2,5 % este año, 3,3 % en 2014 y 3,9 % en 2015 .
Estados Unidos: La economía avanza, pero a paso lento.
Hay razones para preocuparse por la recuperación de EE.UU.: la volatilidad del precio del petróleo, las fuertes peleas políticas en Washington, la amenaza a los mercados de la vivienda por el alza de las tasas de interés a largo plazo, y las decepcionantes noticias sobre el empleo. Sin embargo, hay razones de sobra para estar animados. El crecimiento del 2,5 % en el segundo trimestre fue más fuerte de lo previamente estimado. Las ventas de vehículos ligeros llegaron al máximo de los últimos seis años, el consumo doméstico está creciendo, y la confianza empresarial está mejorando. Ya que el impacto de los aumentos de impuestos y recortes del presupuesto federal en 2013 se va desvaneciendo, es probable que el crecimiento económico de EE.UU. se fortalezca.
Europa: La economía de la eurozona ya dio vuelta, pero la recuperación no va a ser amplia ni fuerte.
La larga recesión de la eurozona terminó en el segundo trimestre, ya que la expansión en algunas economías del norte (especialmente Alemania y Francia) eclipsó las bajas en las economías del sur. La recuperación va a continuar, pero a un ritmo muy débil, gracias a una inflación moderada, reacomodación monetaria, la acumulación de demanda, el aumento de la confianza y la mejora de la competitividad (por lo menos en algunos de los países en crisis). Algunas de las mejores noticias económicas vinieron del Reino Unido, lo que provocó una nueva revisión al alza de los pronósticos económicos.
Japón: Lidera el crecimiento del G7, pero ¿por cuánto tiempo?
La economía japonesa creció a una impresionante tasa anual de 4 % en el primer semestre de este año, el ritmo más fuerte en las economías del G-7. El crecimiento fue impulsado por menores tasas de interés (disminuyó la deflación), una moneda más débil, y un aumento del mercado de valores. Sin embargo, existe la preocupación de que el alza de impuestos a las ventas prevista para abril de 2014 y octubre 2015 pueda hacer descarrilar esta recuperación, igual que lo hizo el aumento de impuestos en 1997.
China: Un buen segundo trimestre de crecimiento, pero ¿qué sigue?
Los datos de julio y agosto sobre la producción industrial, exportaciones, confianza empresarial, y ventas de automóviles apuntan a un repunte gradual del crecimiento. Aunque China no se vio afectada por la reciente ola de ventas en los mercados emergentes (gracias a la fuerte dependencia de los controles de capital), sus exportaciones son vulnerables a una desaceleración en el resto de Asia. El gobierno central cambió su política y ahora está proporcionando modestos estímulos. Por lo tanto, cualquier repunte en el crecimiento también es probable que sea modesto.
Otros grandes mercados emergentes: No es una repetición de 1997, pero es probable que la fiesta este acabando para los BRIC.
La buena noticia para los mercados emergentes es que las recientes turbulencias financieras es poco probable que conduzcan a una repetición de la crisis de los mercados emergentes de mediados y finales de la década de 1990. La carga de la deuda es mucho más baja, las reservas de divisas son más altas, las tasas de cambio son más flexibles y los bancos son más saludables, lo que es especialmente cierto en Asia. Las altas tasas de crecimiento de la última década pueden haber sido cosa de una sola vez, impulsadas por un auge del crédito y el aumento de los precios de las materias primas. Mientras que el crecimiento de estas economías se recupera, el rápido aumento a altas tasas de la década del 2000 es probable que no se repita, a menos que estas economías se embarquen en agresivas reformas estructurales.
Conclusión:
Con un balance de los datos que llegan mucho más positivo, parece que el punto más bajo de la reciente caída del crecimiento mundial quedó atrás. Igualmente, es probable que cualquier alza notable en el ritmo de la recuperación no se sienta hasta principios del próximo año.
Fuente: IHS Global Insight’s



















