El European Shippers Council (Consejo Europeo de Expedidores) atacó el acuerdo para compartir buques propuesto por la alianza 2M en una carta enviada, la semana pasada, a la Comisión Marítima Federal (FMC), pero es poco probable que convenza a la agencia reguladora estadounidense a que rechace el acuerdo que involucra a las dos líneas de contenedores más grandes del mundo.
A pesar de que los miembros de la 2M, Maersk Line y Mediterranean Shipping Co., no tienen planes para convenir tarifas en común, ya que ello invitaría a un juicio por monopolio, el consejo dijo que las acciones conjuntas que se les autorizaría tomar, tales como el Blank Sailing, que es cuando un grupo organizado de líneas navieras omite salidas específicas con el fin de disminuir la capacidad y aumentar la demanda y el precio, tendrán un efecto importante en el incremento de las tarifas en el mercado.
«La aceptación de que los operadores puedan aplicar el Blank Sailing puede claramente ser visto como manipulación del mercado para, si fuera necesario, incrementar las tarifas de fletes al jugar en el lado de la oferta», dijo Denis Choumert, Presidente del grupo, en la carta de 15 de septiembre a la FMC. «La unión de los dos más grandes operadores de transporte de contenedores creará un enorme operador que estará en condiciones de tener un poder tal, que puede distorsionar el mercado a los efectos de aumentos de precios», agregó.
Los 45 días que tenía la FMC para la revisión de la 2M finalizan el 11 de octubre, momento en el cual se permitirá que el acuerdo entre en vigor, a menos que la mayoría de los cinco miembros de la FMC decidan buscar respuestas formales a las preguntas y dudas que están haciendo otros actores del mercado, lo que detendría la aprobación hasta que se den las respuestas a esas cuestiones por parte de los transportistas.
Dos de los cinco miembros de la FMC, William Doyle y Richard Lidinsky, han indicado que votarán para detener el reloj para esta aprobación, pero no se sabe si los otros comisionados los apoyarán. Los altos ejecutivos de Maersk y MSC se entrevistaron con Doyle la semana pasada en un intento para detener la interpelación formal a la que serían llamados.
El Consejo de Cargadores dijo que estaban preocupados por una cláusula en la 2M, que los autorizaría «a discutir y ponerse de acuerdo sobre la asignación de los costos de la terminal», un derecho que dijo, les permitiría aumentar los recargos «que, como consecuencia, puede llevar a una armonización de las tarifas».
Indicando que no anticipa que la FMC vaya a rechazar el acuerdo, ya que no ha rechazado un solo VSA desde 1985 mientras que aprobó 222, el Consejo propuso que la agencia supervise la post-aprobación de la 2M. Se dijo que sería «un gran apoyo a la creación de un sistema de control en manos de FMC, que supervisaría el vínculo entre la capacidad disponible en el comercio en esas rutas y las tarifas de los fletes”.
El Consejo recalcó un punto del acuerdo que pareciera haber sido propuesto por completo en beneficio de los transportistas, y para crear eficiencias en lugar de mejorar el servicio a los clientes.
«Para terminar, reconocemos el objetivo del acuerdo para «maximizar la eficiencia operativa y de costos», sin embargo, hubiera sido muy bueno para los cargadores saber cómo serían estas eficiencias, en parte al menos, transferidas a los clientes», dijo. «En ninguna parte del acuerdo se menciona a los clientes y la posible mejora que traerá este acuerdo al mercado. Nos enfrentamos aquí a una asociación cuyo único objetivo es aumentar los beneficios, pero no mejorar el servicio».
Fuente: JOC



















