John Coustas, propietario de Danaos Corp. dice que los dueños de portacontenedores quieren barreras de entrada más estrictas para proteger a la industria del shipping de los competidores de inferior calidad.
El transporte marítimo de mercaderías como industria, es más complicado de lo que muchos inversores piensan o se imaginan.
Las empresas de calidad están bajo una desleal presión debido a la existencia de operadores por debajo del promedio, dijo uno de los principales propietarios de buques fullcontainer.
«Invertir en el transporte marítimo no es una cosa muy simple», dijo John Coustas, presidente y director ejecutivo de la empresa propietaria de fullcontainers con sede en Grecia, Danaos Corp.
Sin embargo, dijo, «una gran cantidad de personas está poniendo dinero en el shipping sin entender cuál es su dinámica. Mucha gente invierte porque piensa que es barato, o que los activos son históricamente baratos, y nada más.»
Sin embargo, «la volatilidad, la imprevisibilidad y los riesgos» son algunos de los factores más difíciles de cuantificar, dijo Coustas, que también tiene una participación en el mercado de carga seca a granel.
Los factores que deben sopesarse incluyen no sólo los cálculos de oferta y demanda y las características específicas de cada sector, sino también el desarrollo de la capacidad de construcción naval, las tendencias mundiales de energía, tales como la expansión de la energía nuclear, los cambios regulatorios y los cambios futuros en las arterias del comercio mundial, tales como el nuevo Canal de Panamá, la posible ampliación del Canal de Suez y la eventual apertura del Canal de Nicaragua.
«Todas estas cosas deben ser tenidas en cuenta, ya que afectan el valor y la liquidez de las embarcaciones», agregó.
Coustas dijo que la capacidad de los astilleros en la actualidad representa de un 180% a 200% de la capacidad necesaria para el reemplazo a largo plazo de la flota mundial y mucho depende de cómo se utiliza esta capacidad.
Los propietarios podrían identificar sectores del mercado de construcción de buques subutilizados, pero se enfrentarán a la competencia de una avalancha de órdenes en ese sector sólo unos meses más tarde. «Entonces su supuesta demanda de buques se va a pique», dijo.
Coustas, quien disertó en la conferencia Marine Money en Atenas esta semana, también instó al mercado a endurecer las barreras de entrada y cumplir escrupulosamente con las regulaciones.
«La industria sólo puede ganar dinero cuando no se la toma como un juego. Para lograr esto, debe permanecer unida y crear barreras de entrada en términos de calidad, transparencia y rendimiento «, dijo.
Refiriéndose directamente al transporte marítimo en Grecia dijo, «Tenemos que entender que el transporte marítimo griego es navegación de calidad. Tenemos que salvaguardar los buques de la competencia desleal que procede principalmente de extremo Oriente y asegurarnos de no permitir que los armadores de inferior calidad operen, aplicando el régimen regulatorio en vigencia».
Coustas dijo que la apuesta por la calidad también está por parte de los cargadores.
Expedidores importantes tienen demandas específicas en términos de calidad y desempeño ambiental de los buques que utilizan, y los propietarios que fueron capaces de satisfacer sus demandas obtuvieron mejores condiciones para el éxito”, dijo.
«Cuanto más rígido, pero uniforme, sea el entorno normativo, mayor cantidad de operadores de calidad podrán salir a la superficie, y habrá menos espacio para alguien que, con un buque deficiente, quiera competir por la misma carga.»
Fuente: Lloyd´s List
Nota de la Redacción: El negocio naviero no está exento de que otros sectores, como el financiero, intervengan y hasta lo conduzcan a la realización de pésimos negocios. Si se trata, como históricamente lo ha sido, de transportar cada vez más inmensos volúmenes de mercaderías por agua, el shipping ha demostrado ser eficiente en el desarrollo de un negocio auténtico. De allí su crecimiento fenomenal en las últimas décadas en las que, además, han recibido importantísimos aportes de la tecnología y de los propios astilleros.
No fue así, en cambio, con los aportes de grupos financieros cuya fuerte vocación especulativa genera burbujas y golpes de mercado bien lejanos al interés de los armadores y su “core business” (que continuamos imaginando conformado por la generación de fletes, básicamente).
Por la misma razón, soplar al oído de los navieros de envergadura la “conveniencia” de exigir el cumplimiento estricto de cualquier norma, a despecho de la salud de compañías navieras con menor desarrollo, no es ni más ni menos que un canto de sirenas para alejarlos de las rutas que por siglos han transitado, acompañando las diferentes corrientes del intercambio mundial.
Claro que la decisión última es de las navieras: avanzar en su negocio del shipping o mudar su ropaje al de meros especuladores.



















