El comercio mundial registró su mayor caída desde la crisis financiera global de 2008 en el primer semestre de este año, según cifras que profundizarán la preocupación por la economía mundial y encenderán el debate sobre si la globalización llegó a su pico máximo.
El volumen del comercio mundial disminuyó 0,5% en el trimestre finalizado en junio, informó ayer el instituto holandés Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis, que brinda análisis a World Trade Monitor. Los economistas también revisaron a la baja sus resultados del primer trimestre del año a una contracción de 1,5%. Eso convierte el primer semestre de 2015 en el peor desde el derrumbe del comercio global en 2009 posterior a la crisis.
Las importaciones y exportaciones mundiales rebotaron 2% en el mes de junio, según World Trade Monitor, pero sus autores advirtieron que las cifras mensuales son volátiles y que para obtener un indicador más revelador hay que considerar datos a más largo plazo.
Esos números se basaron en lo que ha sido un triste modelo del comercio mundial en los últimos años y el fin de décadas en que el comercio crecía el doble que la tasa de la economía global como resultado de lo que algunos han llamado la era de la hiperglobalización.
En el trimestre finalizado en junio, el comercio mundial creció sólo 1,1% comparado con el mismo período de 2014, según las últimas cifras. El Fondo Monetario Internacional espera que la economía global se expanda 3,5% este año.
«Tuvimos un miserable primer semestre de 2015», afirmó Robert Koopman, economista jefe de la OMC, que pronosticó un crecimiento de 3,3% en la actividad del comercio mundial para este año pero que posiblemente rebaje esa estimación.
Gran parte de la caída del comercio mundial este año se debe a la entrecortada recuperación de Europa y a la desaceleración de la economía en China, agregó Koopman.
«El motor del crecimiento» de la economía global funcionó como si tuviera una falla mecánica durante algún tiempo, con «el buen crecimiento en algunos países compensando la debilidad en otros». Pero claramente se está produciendo un cambio estructural en la economía mundial, dijo, y eso significa que la contracción del comercio global probablemente perdure por algún tiempo.
El giro que intenta hacer China, que de ser una economía impulsada por las exportaciones quiere crecer más a partir del consumo interno, tiene implicancias estructurales para el comercio global, explicó Koopman. Lo mismo ocurre con la cambiante dinámica de la energía en Estados Unidos, que se está convirtiendo en un exportador neto de energía, y con un modelo de fabricantes que deciden recortar sus cadenas de abastecimiento mundiales y acercan la producción a sus países. «Se está produciendo un ajuste en la economía global y el comercio es el área donde ese ajuste se vuelve muy visible», continuó.
La desaceleración del comercio mundial en los últimos años condujo a algunos a asegurar que la globalización ha alcanzando su cima y que las innovaciones tecnológicas como la impresión en 3D ya están provocando interrupciones.
Sin embargo, si bien puede haber alcanzado su nivel máximo, aún no hay señales de que la globalización haya puesto la marcha atrás, aseguró Koopman.
Si bien el crecimiento de las compras y ventas entre países se ha desacelerado respecto del PBI global medido por el método MIMIC (Multiple Indicators & Multiple Causes), se mantuvo estable como componente de la economía global, con las exportaciones de mercaderías representando una constante tercera parte de la producción mundial cuando se la mide en precios constantes de 2005.
Fuente: El Cronista



















