Jueves 23 de Noviembre de 2017

El Mercosur a merced de otros mercados

16/9/2016

Al igual que Francia y Alemania en la Unión Europea, Brasil y Argentina lideran el Mercosur desde su creación, aunque de manera desigual.

MercosurEl Mercado Común del Sur, más conocido como Mercosur, surgió en la década de 1990 como un pequeño bloque con un gran objetivo: facilitar el movimiento de personas y mercaderías en toda América del Sur. Los líderes del continente esperaban que reuniendo a las mayores economías de la región, Brasil y Argentina, algún día podrían unir a todo el Cono Sur. Al igual que Francia y Alemania en la Unión Europea, Brasil y Argentina lideraron el bloque desde su creación, aunque de manera desigual.
Debido a que la economía brasileña es notablemente mayor que la de Argentina, Brasilia tiene mucho mayor peso dentro del Mercosur que Buenos Aires. En comparación, las economías de los tres miembros restantes del Mercosur, Venezuela, Uruguay y Paraguay, son demasiado pequeñas o demasiado especializadas para reclamar mayor influencia sobre la toma de decisiones por parte del bloque.
Teniendo Brasil y la Argentina un avanzado desarrollo económico en relación con sus compañeros miembros del Mercosur, es poco probable que la distribución del poder dentro del bloque cambie en el corto plazo. No puede decirse lo mismo sobre las políticas del Mercosur.
Con la demanda de los mayores compradores del bloque estancada o en declive, los miembros del Mercosur están presionando para abrir el comercio, tradicionalmente sindicalizado y proteccionista, a nuevos mercados. Pero hacerlo acarrearía también el riesgo de incitar protestas de las industrias locales, que no están acostumbradas ni adaptadas a luchar con la competencia externa, algo que algunos gobiernos de América del Sur están dispuestos a hacer. Aun así, el Mercosur continúa madurando la idea de liberalizar sus políticas en la próxima década, dejando el destino del bloque a las fluctuaciones de los precios de los productos básicos y el comercio regional.

Análisis
El Mercosur debe gran parte de su diseño a la geografía de América del Sur y las oportunidades económicas que de ella se desprenden. El tamaño de Brasil, por ejemplo, garantiza que sea un lugar destacado entre las economías del continente, mientras que un terreno favorable a la agricultura permitió a la Argentina convertirse en una parte importante de las rutas comerciales internacionales. Uruguay, situada en la desembocadura del Río de la Plata, utiliza de manera similar sus ventajas comerciales y se industrializa rápidamente. Sin embargo, hacia el norte, Paraguay se desarrolla más lentamente, obstaculizado por su geografía e inaccesibilidad.

Desafío geográfico de Brasil
Aislado del resto del continente, tanto geográfica como lingüísticamente, Brasil carece de cohesión interna y tradicionalmente siempre estuvo orientado hacia el interior.
La geopolítica creó las condiciones para una asociación económica entre Brasil y Argentina, pero las políticas internas dictaron el marco institucional que modeló su formación. A partir de mediados del siglo 20, los dos gigantes adoptaron la política de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), levantando barreras comerciales a los productos extranjeros que entran al país con el fin de ampliar sus propias bases industriales y reducir su dependencia de las costosas importaciones de insumos y productos terminados. En la práctica, Brasilia y Buenos Aires dieron a sus industrias nacionales la oportunidad de competir por una porción de los mercados de Brasil y Argentina, y de alguna manera funcionó. Varias industrias de mayor valor agregado, como el sector automotriz, se originaron en ambos países y se protegieron de los efectos negativos de la competencia extranjera.

El libre comercio gana lugarMercosur
Pero después de unas pocas décadas, la estrategia ISI está llegando a su fin. A pesar de, como se había previsto, haberse creado industrias nacionales en Brasil y Argentina, ambas naciones todavía dependían en gran medida de los ingresos generados por las exportaciones agrícolas y de minerales, lo que los hizo vulnerables a los altibajos de los precios de los productos básicos. La inestabilidad fiscal a partir de 1950 hasta la década de1980 también hizo más difícil a los gobiernos de ambos países financiar sus políticas de ISI. El gran déficit y los gastos llevaron a ocasionales episodios de alta inflación y, para finales de 1980, comenzaron por completo a alejarse del enfoque de ISI. A consecuencia de una fuerte disminución de las materias primas en el mercado mundial y una serie de crisis de deuda en América Latina, comenzaron a buscar un salvavidas para rescatar sus economías, que comenzaban a hundirse. La solución fue que establecieron un comercio más libre e iniciaron un proceso para bajar las barreras de sus economías esperando lograr eventuales acuerdos comerciales.
Al mismo tiempo, la percepción del resto del mundo sobre el comercio estaba cambiando. Muchos países proteccionistas, que tuvieron problemas similares a los de Brasil y Argentina comenzaron a sopesar las virtudes del libre comercio, y en 1991 Uruguay y Paraguay se unieron a sus vecinos más grandes para formar la unión aduanera del Mercosur. Bajo los términos de la adhesión, los cuatro estados acordaron reducir los aranceles y aplicar un impuesto común de hasta 35% sobre ciertas importaciones. También prohibía a los estados del Mercosur firmar acuerdos comerciales preferenciales con otros países o bloques sin antes obtener la aprobación unánime de sus compañeros. (Algunas excepciones notables fueron hechas para los acuerdos comerciales preexistentes, incluyendo aquellos entre los miembros del Mercosur y México).

Aumenta la presión
Como una unión económica, el Mercosur tuvo éxito al lograr una mayor integración de las economías de América del Sur, que históricamente estaban enfocadas en el extranjero. En muchos sentidos esto no es sorprendente, considerando el tamaño y la complejidad de los dos mayores mercados que anclaban el bloque, quienes continuaban coordinando en algún grado sus políticas comerciales. Por otra parte, los ciudadanos de un estado miembro de pleno derecho del Mercosur pueden vivir y trabajar libremente en todo el bloque, siempre que no tengan antecedentes penales.
La integración política, sin embargo, se quedó atrás. Aunque el Mercosur fue concebido como una organización que algún día desarrollaría una unidad política similar a existente en la Unión Europea, funcionó principalmente como un simple bloque comercial.
Pero los cambios institucionales están en el horizonte. En los próximos años, es probable que el Mercosur llegue a depender más de las exportaciones de productos básicos, incluso a pesar de la más estrecha integración industrial que se ha fomentado entre sus miembros. Brasil y Argentina experimentaron un crecimiento económico considerable en las últimas dos décadas, gran parte del cual fue impulsado por el aumento de la demanda china de productos agrícolas y minerales, no por la producción industrial. Las cifras acerca de la producción industrial de ambas economías cayeron, del 20% al 12% en Argentina y del 17% al 9% en Brasil desde 1990. El deterioro de estos sectores manufactureros tuvo Mercosurpor efecto disminuir el crecimiento de la demanda china de materias primas en los últimos años. Esto, combinado con la disminución del consumo, escándalos y problemas económicos persistentes en el interior del bloque, redujo considerablemente el crecimiento global del Mercosur.
Esto es algo que, en parte, explica la necesidad de diversificar las opciones comerciales del bloque. Actualmente Brasil representa la mayor parte del comercio y de la riqueza en el Mercosur. Absorbe una quinta parte de las exportaciones de Argentina y contribuye con el 42% del producto bruto interno del bloque. El libre comercio entre él y otros miembros del Mercosur demostró ser beneficioso para todas las partes involucradas, pero también los hizo más vulnerables a las crisis en las economías de unos y otros. Ahora que una parte de la baja en el ciclo del comercio de productos básicos los afectó, los miembros del Mercosur necesitan llegar a acuerdos comerciales con otros socios para reactivar sus economías. Pero debido a que esos acuerdos primero necesitarían pasar el largo proceso de obtención de la aprobación unánime por parte de otros estados del Mercosur, estos pueden no llegar lo suficientemente rápido.
Es probable que los miembros traten de relajar las regulaciones restrictivas de la organización en los próximos años. De hecho, algunos países ya comenzaron a tomar medidas para buscar compradores en el extranjero que podrían ayudar a reforzar sus exportaciones de manufacturas. Brasil y Argentina, por ejemplo, están ampliando sus acuerdos comerciales existentes con otros países de América Latina como México, mientras que varios ejecutivos de alto rango de distintos países se contactaron con el bloque para relajar las restricciones comerciales a los miembros individuales del Mercosur.
Sin embargo, la formación independiente de nuevos acuerdos de libre comercio con otros estados o bloques no es posible, al menos en la actualidad, para los países del Mercosur. Los miembros van a continuar con la idea de la liberalización de los procesos de acuerdos comerciales del bloque, pero lograr un progreso sustancial en la cuestión requeriría un reposicionamiento de cada miembro y tomaría probablemente varios años de negociaciones. En realidad, la implementación de tales cambios, que actualmente no se aprobarían, crearía problemas adicionales. Ciertos sectores comerciales que actualmente están protegidos por las políticas del Mercosur se dañarían, sin duda con consecuencias políticas que bajarían el apoyo que tienen los gobiernos Miembros e incitaría a protestas en todo el bloque.
Los líderes de hecho del Mercosur, Brasil y Argentina, van a estar a la vanguardia de cualquier cambio que tenga lugar en la oferta de políticas comerciales del bloque, aunque las posibilidades de que se produzcan en un futuro inmediato son escasas. Hasta entonces, la suerte del bloque sigue estando determinada por los precios de los productos básicos y el comercio interno, en lugar de por el acceso a nuevos mercados fuera de sus fronteras.

Fuente: Stratfor Geopolitical Intelligence