A raíz de este contexto, en Rickmers Maritime advirtieron a los inversores que si la propuesta del plan de reestructuración de deuda no es aprobada por los tenedores de bonos, el próximo paso podría ser una potencial liquidación o la gestión judicial de la compañía.
El grupo naviero pidió a sus acreedores un indulto respecto a los US$ 179,7 millones de deuda y los US$ 100 millones de interés que no puede pagar, informó Bloomberg.
Si Rickmers es incapaz de reestructurar su deuda, podría ser liquidada o puesta bajo administración judicial, lo que probablemente daría lugar a una «pérdida total» para los tenedores de bonos.
La empresa está solicitando que, para evitar una liquidación similar a la ocasionada por la quiebra de Hanjin, sus deudas deben ser condonadas y reemplazadas por US$ 28 millones en acciones de carácter perpetuo.
Si la reestructuración es aprobada, la continuidad de Rickmers Maritime le permitiría a la compañía continuar efectuando el pago de los cupones en virtud de los nuevos títulos. También sus acciones se revalorizarían en la Bolsa, lo que maximizará la recuperación de los tenedores de bonos.



















