Jueves 19 de Octubre de 2017

La aviación latinoamericana en una encrucijada

4/6/2017

La aviación de los países latinoamericanos necesita el apoyo de los gobiernos de la región para mejorar la infraestructura y apoyar el crecimiento

aviaciónPeter Cerda, Vicepresidente Regional para las Américas de IATA, cree que Latinoamérica tiene todos los elementos necesarios para convertirse en un éxito de la aviación.
Sin embargo, muchos gobiernos de la región no están tratando a las compañías aéreas como socios que impulsan un valioso desarrollo social y económico.
En una rueda de prensa antes de la 73ª Asamblea General de la IATA, Cerda dijo que el transporte aéreo genera US$ 167.000 millones en PIB en la región y soporta más de cinco millones de puestos de trabajo.
Las aerolíneas competitivas y eficientes, una clase media en crecimiento, una demografía favorable y una geografía que requiere viajar en avión contribuirán a que el tráfico aéreo se duplique en la región en 2034.
Sin embargo, la falta de desarrollo de infraestructura para la aviación y el error de no adherir a principios de regulación más inteligentes podrían reducir los beneficios de la conectividad aérea y dejar US$ 42.000 millones de beneficios económicos no realizados.
Por ejemplo, el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima, Perú, está sobrepasado en su capacidad, una terminal diseñada para 10 millones de pasajeros al año está manejando 17 millones.
En la Argentina, un obsoleto manejo del tráfico aéreo en Buenos Aires y sus alrededores está causando retrasos innecesarios.
“Es una responsabilidad de los gobiernos proporcionar infraestructura”, dijo Cerda.
“Para que las compañías aéreas desempeñen su vital papel de vincular las comunidades y las economías a nivel mundial, los gobiernos deben desempeñar su papel: garantizar suficiente capacidad, atender las necesidades de las aerolíneas y costos asequibles”.
Mientras tanto, Brasil es uno de los ejemplos regionales donde la regulación poco ortodoxa obstaculizó el crecimiento de la industria aérea.
Una política de combustible que agrega anualmente US$ 660 millones a las facturas de las aerolíneas y reglas castigan a los transportistas por retrasos y cancelaciones fuera de su control.
“El objetivo de toda regulación debe ser lograr objetivos de política claramente definidos y mensurables que se puedan cumplir de la manera menos onerosa posible”, dijo Cerda.
“Y cualquier marco regulatorio se beneficia de un proceso de consulta transparente y objetivo entre los gobiernos y la industria”, agregó.