Viernes 20 de Abril de 2018

La navegación lenta podría ser exigida por la OMI

20/3/2018

La OMI podría exigir la navegación lenta (slow steaming), lo que elevaría los costos para los embarcadores y crearía problemas en las cadenas de suministro.

la navegación lentaLa navegación lenta o “slow steaming” es una de las tantas cuestiones que estarán en la mesa de la reunión de la OMI en Londres a principios de abril, con importantes consecuencias.
En la próxima sesión del Comité de Protección del Medio Marino de la Organización Marítima Internacional (OMI), la número 72, que tendrá lugar en Londres del 9 al 13 de abril, delegados de los países de todo el mundo están considerando una serie de cuestiones para incluir en un borrador. Este tiene como objetivo lograr un acuerdo global de reducción de las emisiones marítimas de gases de efecto invernadero.
El envío global de cargas a granel y contenedores es responsable de aproximadamente el 2.5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, las cuales siguen en aumento. Según las estimaciones de la UE, se prevé que las emisiones de carbono del transporte sean de dos a cinco veces mayores en 2050 que en 1990.
Las emisiones del transporte marítimo, así como de la aviación internacional, no se abordaron en el Acuerdo de París sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en 2015, y presentan un problema debido a la particular naturaleza de la actividad, la mayor parte de estas actividades se realizan en cielos y aguas internacionales abiertas, no dependiendo exclusivamente de ningún país.
Los problemas serán polémicos, por ejemplo en las Islas Marshall, que tiene el segundo mayor registro mundial de envíos, se unieron a un grupo de otros estados insulares del Pacífico y Nueva Zelanda para impulsar un sector marítimo totalmente descarbonizado para el 2050, un pedido realmente difícil.
“Simplemente no hay excusa para que los países se interpongan en el camino de un resultado ambicioso de la OMI en abril. Aquellos de nosotros que estamos verdaderamente comprometidos con el clima no aceptaremos nada menos”, dijo David Paul, Ministro de Medio Ambiente de Islas Marshall, previo a la próxima reunión.
Mientras tanto, otros países que presionan por un plan menos ambicioso expresaron su preocupación sobre la insuficiencia de datos para crear dicho mandato, y temen por los aumentos en los costos de transporte de un plan tan agresivo. Por ejemplo, una presentación conjunta de Brasil, India, Argentina y Arabia Saudita propone un calendario más flexible para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas del transporte marítimo, reemplazando el objetivo anterior para alcanzar un sector de cero emisiones de carbono en 2075, con un compromiso menos específico para ir eliminando las emisiones “tan pronto como sea posible, pero a más tardar en la segunda mitad de este siglo”.
A medida que se desarrolla el debate, también hay movimientos en marcha para exigir la llamada “navegación lenta” por los transportistas oceánicos para reducir las emisiones de carbono de los buques, en lo que sería un movimiento bastante extraordinario. El Journal of Commerce, por ejemplo, informó que el vicepresidente del World Shipping Council, Bryan Wood-Thomas, expresó a los miembros de la audiencia en la 18ª Conferencia Anual de TPM en Long Beach, que requerir una navegación lenta es “visto desde una perspectiva de operador, algo a lo que vamos a prestar mucha atención y también alentaremos a los usuarios a hacerlo”, agregando que “este es el momento de ver el tema, porque si se lo comienza a ver después de que la mayoría de los gobiernos del mundo tomen una decisión, como ser hacia qué dirección ir, va a ser demasiado tarde”.
El requisito de que los buques limiten sus velocidades es “una de las pocas medidas que generará reducciones de emisiones en el corto plazo”, dice un grupo llamado Clean Shipping Coalition.la navegación lenta
La navegación lenta, o Slow Steaming, fue una estrategia creada por Maersk Line durante la última gran recesión como una forma de reducir los costos operativos, después de que los volúmenes de comercio global colapsaran, y consiste en una técnica para reducir significativamente los costos de combustible (bunker), de manera tal que el costo total resulte menor aunque el viaje lleve mayores tiempos de tránsito.
La práctica se mantuvo, pero en los últimos tiempos está teniendo mucha menos aceptación ya que los volúmenes de contenedores y graneles se fortalecieron sustancialmente.
Parte del objetivo de la navegación lenta era también reducir la capacidad efectiva en la industria y ese hecho fue, por supuesto, consecuencia del resultado de las reducciones de velocidad obligatorias para el transporte marítimo.
Incluso con un 20% de disminución en las velocidades permisibles, “se debe agregar una gran cantidad de nuevos inventarios (buques) a la ecuación, dijo el Journal of Commerce. Y una reducción del 30% requeriría una gran inversión de capital para mover la misma cantidad de material en todo el mundo”, comentó Wood-Thomas.
En la misma conferencia, Franck Kayser, consultor independiente en transporte marítimo, agregó que “si este esquema de velocidad avanza, los transportistas verán un aumento significativo en los costos”, ya que la demanda aumenta dada una reducción efectiva de la capacidad.
Además, en la actualidad, la navegación lenta generalmente no es utilizada, por ejemplo, para productos alimenticios perecederos. Pero, ¿se aplicaría un mandato general de la OMI para todo el transporte marítimo, que afectaría drásticamente a las cadenas de suministro y tal vez haría que algunos transportistas marítimos se trasladaran al más costoso transporte aéreo?
La navegación lenta es un tema que debe ser observado con atención. Hay mucho más en juego de lo que parece en la próxima reunión de la OMI en Londres.