La resiliencia del transporte marítimo sacudida por las amenazas. –En 2024, la industria del transporte marítimo se vio atrapada en una vorágine de desafíos que amenazan con desestabilizar las cadenas de suministro mundiales, poner en peligro la seguridad de la tripulación y descarrilar los avances logrados en materia de sostenibilidad ambiental.
La revisión anual de seguridad y transporte marítimo (Safety and Shipping Review) de Allianz Commercial, que se publicará a finales de este mes, examinó las áreas de riesgo emergentes y propone soluciones para hacer frente a este panorama turbulento y construir una mayor resiliencia del transporte marítimo.
En un artículo adaptado de la próxima revisión, los expertos de Allianz Commercial señalaron que el conflicto en Gaza transformó al Mar Rojo en un entorno peligroso para la navegación comercial, con un aumento drástico de los ataques a buques mercantes, uno de los temas que pone a prueba la resiliencia del transporte marítimo.
Allianz Commercial registró más de 50 ataques contra buques mercantes en el Mar Rojo atribuidos a militantes hutíes entre el 19 de noviembre de 2023 y principios de abril de 2024.
Esto ejemplifica una tendencia inquietante: la explotación del transporte marítimo como objetivo en las guerras de poder libradas por grupos militantes. Estos ataques no solo interrumpen rutas comerciales vitales, sino que también crean un entorno peligroso para la gente de mar.
El capitán Rahul Khanna, director global de consultoría de riesgos marítimos de Allianz Commercial, dijo: «Si bien hemos visto ataques esporádicos en el pasado, el conflicto en Gaza ha abierto las compuertas. Incluso si se llega a una solución política, es posible que los ataques continúen, ya que es evidente que ahora existe una oportunidad para aquellos que deseen interrumpir el transporte marítimo en el Mar Rojo y más allá. En última instancia, el transporte marítimo se ha convertido en un objetivo maduro para aquellos que desean librar una guerra de poder. Abre vías para que los terroristas o los grupos de milicias obtengan reconocimiento y lleguen a los mercados globales».
Nuevo objetivo
La industria se enfrenta no solo al resurgimiento de la piratería, sino también a las nuevas amenazas que plantean la guerra con drones y los ciberataques. Estas tecnologías son cada vez más accesibles y suponen un riesgo importante para el transporte marítimo comercial. Los drones baratos y fácilmente desplegables pueden utilizarse para interrumpir las operaciones o incluso infligir daños físicos, mientras que los ciberataques pueden dirigirse a sistemas de navegación críticos o explotar vulnerabilidades en el seguimiento de la carga.
«La guerra está cambiando, al igual que las armas que pueden causar daños a los barcos. Estas armas son cada vez más precisas y pueden llegar a manos de actores no estatales, como grupos terroristas», afirma el capitán Nitin Chopra, consultor sénior de riesgos marítimos de Allianz Commercial. «Los acontecimientos recientes muestran cómo incluso grupos más pequeños podrían interrumpir el transporte marítimo utilizando drones o dispositivos explosivos para atacar rutas comerciales críticas».
Mientras tanto, las interrupciones en el Mar Rojo y el Canal de Panamá, causadas por el conflicto y la sequía respectivamente, obligaron a los buques a tomar rutas más largas como ser la del Cabo de Buena Esperanza en África. Sin embargo, esta solución tiene consecuencias en cascada: retrasos en las entregas, aumento de los costos de combustible para las compañías navieras y, en última instancia, precios más altos para los consumidores. Las empresas que dependen de las entregas just-in-time se ven especialmente afectadas, ya que se enfrentan a dificultades de flujo de caja y paralizaciones de la línea de producción debido a la escasez de componentes.
«Las cadenas de suministro se vieron interrumpidas por una serie de acontecimientos en los últimos años, desde fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, incendios y encallamientos de buques portacontenedores, hasta la pandemia y los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, sin olvidar el reciente colapso del puente de Baltimore», dijo Khanna.
«¿Cómo deberían abordar este desafío la industria naviera y sus clientes? En el entorno interconectado actual, es aún más importante contar con un «Plan B» y opciones alternativas. Un evento inesperado puede tener un efecto dominó a nivel mundial. Los transportistas de todo el mundo deberían considerar la diversificación de sus cadenas de suministro y, en algunos casos, el nearshoring y el onshoring podrían ser una opción».
Impacto en la descarbonización
La necesidad de cambiar el transporte también supone un obstáculo para los esfuerzos medioambientales de la industria naviera y la resiliencia del transporte marítimo. Las distancias de viaje más largas se traducen en mayores emisiones, lo que podría anular el progreso realizado a través de prácticas de slow steaming (navegación lenta) destinadas a reducir el consumo de combustible.
Además, la proliferación de la flota en la sombra o en la oscuridad (petroleros mal mantenidos utilizados por los países sancionados para eludir las restricciones a la exportación de petróleo) supone un importante riesgo para el medio ambiente. Estos buques a menudo carecen de un seguro adecuado y es posible que no se sometan a las inspecciones necesarias, lo que aumenta la probabilidad de accidentes y derrames de petróleo, señaló Allianz Commercial.
Mientras tanto, la situación en el Mar Rojo animó a los grupos piratas frente al Cuerno de África, lo que hace temer una nueva ola de secuestros y ataques a buques comerciales. Esto podría perturbar aún más las rutas comerciales y añadir otra capa de complejidad a la gestión de riesgos para las compañías navieras.
«El transporte marítimo es vulnerable a la extorsión y los piratas pueden sentirse envalentonados por lo que está sucediendo en el Mar Rojo. Podría ser simplemente oportunista, pero debemos estar preparados para la perspectiva de que veremos un período de nuevos secuestros y ataques de piratería en el mar», dijo Khanna.
Si bien no es una amenaza inmediata, las disputas territoriales en el Mar de China Meridional representan otro riesgo a largo plazo para el comercio mundial. La creciente militarización de la región y las tensiones actuales entre Estados Unidos y China podrían interrumpir las rutas marítimas vitales en el futuro.
«Las rivalidades políticas y los conflictos se desarrollan cada vez más en los mares y las disputas por territorios no son un problema que vaya a desaparecer pronto», dijo Chopra. «Las compañías navieras siempre deben estar preparadas para cualquier fuente potencial de interrupción en sus operaciones y cadenas de suministro».
Fuente: Baltic Exchange



















