Los datos ayudarán a las aerolíneas a ahorrar el próximo galón de combustible de aviación. – Por Stuart Fox, IATA Director Flight and Operations.
El galón de combustible de aviación más barato es aquel que una aerolínea nunca llega a consumir.
El combustible siempre ha sido uno de los mayores costos de la industria del transporte aéreo. Sin embargo, con la guerra en Medio Oriente impulsando tanto los precios como la volatilidad de los mercados energéticos, la compra del combustible necesario para mantener los aviones en vuelo representa ahora casi un tercio de los costos operativos. Esto supondrá un gasto de nada menos que US$ 350.000 millones por parte de las aerolíneas en 2026, según las últimas perspectivas financieras globales de la industria elaboradas por IATA (IATA’s latest global financial outlook for airlines).
Si bien se espera que, en conjunto, las aerolíneas sigan siendo rentables en 2026, la presión sobre los márgenes es evidente. En 2025, estos fueron de apenas un 4,2%. Con el aumento de los precios del combustible, se reducirán al 2,0%.
En estas circunstancias, las aerolíneas no tienen más alternativa que intentar trasladar los mayores costos del combustible a sus clientes. Pero esta nunca es una solución permanente. Si bien la demanda sigue siendo sólida, es probable que la tolerancia a costos de viaje más elevados también tenga sus límites.
Por ello, no debería sorprender que una encuesta de IATA realizada en marzo revelara que, para el 90% de las aerolíneas encuestadas, mejorar la eficiencia en el uso del combustible era una de sus principales prioridades. Entre quienes tienen responsabilidades en los equipos financieros y de compras, esa proporción alcanzó el 96%.
La presión aumenta
Un desafío de larga data se ha convertido en un problema urgente.
Entonces, ¿de dónde surgirán las próximas mejoras?
Dado que las oportunidades para obtener nuevas ganancias de eficiencia mediante la renovación de las flotas o los cambios en las redes de rutas ya han sido ampliamente exploradas, el próximo galón de combustible que se ahorre provendrá cada vez más de mejores decisiones operativas respaldadas por datos. Encontrar ahorros adicionales requiere una visión operativa más profunda, mejores comparaciones de desempeño (benchmarking) y comprender cómo se compara el rendimiento de una aerolínea con el de sus pares.
El poder de los datos
IATA dispone de información operativa en tiempo real de más de 240 aerolíneas de todo el mundo, capaz de generar información estratégica y útil para la toma de decisiones. El valor de nuestra asociación reside en que las aerolíneas pueden aprender unas de otras mediante el intercambio de datos, al mismo tiempo que implementan las iniciativas que mejor se adaptan a sus propias operaciones.
Nuestro servicio de asesoramiento FEGA (Fuel Efficiency Gap Analysis) y la plataforma analítica FuelIS constituyen el núcleo de nuestra oferta. Estas herramientas permiten a las aerolíneas identificar oportunidades específicas de ahorro de combustible en tiempo real, según el tipo de flota, las características de la ruta, la fase del vuelo y la región geográfica.
Por ejemplo, podemos detectar si una aerolínea aterriza sistemáticamente con mayores reservas de combustible que otros operadores que utilizan aeronaves similares en rutas comparables. Poner esto de manifiesto mediante benchmarking permite identificar oportunidades para mejorar la eficiencia del combustible sin comprometer la seguridad. Estos ahorros pueden materializarse mediante directrices y capacitación, de modo que el conocimiento llegue a quienes gestionan directamente el consumo de combustible.
Colaboración de la industria
Si bien los datos ayudan a las aerolíneas a reducir el consumo de combustible que está bajo su control, es necesaria la colaboración de toda la industria para abordar aquellos factores que escapan a su control. Muchas ineficiencias se originan en otros puntos de la cadena de valor de la aviación, particularmente en el sistema de gestión del tránsito aéreo.
Las aerolíneas dependen de los proveedores de servicios de navegación aérea (ANSP, por sus siglas en inglés) para permitir trayectorias de vuelo más eficientes durante todas las fases del vuelo. Un ejemplo es el uso de rutas más directas durante las llegadas, que puede generar importantes ahorros de combustible. Abogamos firmemente por mejoras operativas mediante la modernización de la gestión del tránsito aéreo (ATM) que permitan a las aerolíneas aprovechar estas eficiencias.
En el contexto actual, cada gota de combustible cuenta. Las aerolíneas pueden utilizar datos y benchmarking para identificar ahorros dentro de sus propias operaciones. Pero maximizar la eficiencia en el uso del combustible también requerirá acciones coordinadas en todo el ecosistema de la aviación.



















