Es de esperar que continue la consolidación de compañías marítimas, ya que el mercado global del transporte de contenedores probablemente seguirá teniendo al exceso de capacidad como un persistente problema en el futuro.
La consolidación de la industria es sólo una parte de la solución, pero es una pieza crítica que, en gran medida, se había ignorado durante la última década.
Incluso eliminando a Hanjin del conjunto de muestras, el promedio de la industria es muy bajo. Eso puede indicar que, en un futuro cercano, sea probable otra quiebra de alguna compañía marítima.
El ritmo de las fusiones y adquisiciones se mantuvo firme hasta fines de 2016. En los últimos días de octubre, las tres mayores líneas japonesas-Nippon Yusen Kaisha (NYK), Mitsui O.S.K. Líneas (MOL) y Kawasaki Kisen Kaisha (K-Line) anunciaron sus planes para fusionarse en 2017. Unas semanas después, la Comisión Europea aprobó la fusión entre Hapag-Lloyd y UASC, seguido por el anuncio de Maersk, a principios de diciembre, sobre la compra de la naviera alemana Hamburg Süd. Además, los transportistas que no se vieron involucrados en una fusión o adquisición están continuamente escuchando rumores que los vinculan en alguna de esas operaciones.
Es muy probable que la consolidación de compañías marítimas continúe y mientras tanto, los transportistas más pequeños, que no tienen escala para competir con los grandes jugadores, ven oscuro su futuro.
El reciente aumento en las fusiones y adquisiciones complicó aún más las asociaciones de las alianzas operativas, que ya eran dinámicas y habían sufrido recientemente una crisis de confianza causada por la estela que dejó la bancarrota de Hanjin.
El año pasado había cuatro grandes alianzas marítimas, y en los próximos meses del 2017 habrá solo tres. La
2M entre Maersk y MSC, la Ocean Alliance y la THE Alliance, que abarcarán a 11 operadores marítimos y administrarán más del 70% de la capacidad de contenedores en las rutas Asia-Europa y Transpacífica.
Estas cambiantes alianzas, junto con la ola de actividad en fusiones y adquisiciones, causaron más complejidad y confusión en un mercado ya turbulento.
Los pronósticos pueden volverse aun más complicados para los transportistas y los puertos si alguna compañía marítima en cualquiera de esas alianzas decide fusionarse con un socio fuera de su alianza actual. El aumento de la consolidación en el mercado puede limitar las opciones de los cargadores, pero también podría ampliar su alcance a medida que más operadores lleguen a ser realmente globales en escala.
A medida que continúe la reorganización, los cargadores deben reexaminar cuidadosamente sus estrategias de adquisición para asegurar diversidad a los proveedores. Deben asegurarse de estar utilizando alianzas múltiples, y estudiar las finanzas de los transportistas como una forma de protegerse de la interrupción que podría causar una quiebra potencial. Los equipos de las gerencias ejecutivas deben ser conscientes de la dinámica del mercado, ya que seguramente querrán comenzar a preparar sus presupuestos para hacer frente a una época de niveles de tarifas cada vez más altas.



















