La carrera para eliminar el petróleo del shipping y cambiar a combustibles marinos más limpios debería resultar lucrativa para los inversores y está atrayendo el interés de los administradores de fondos, según la consultora Boston Consulting Group (BCG).
Alcanzar los objetivos climáticos significa que el transporte marítimo debe comenzar a usar combustibles marinos limpios como el amoníaco, el metanol y el biocombustible, dijo la consultora con sede en Estados Unidos. Es una gran transición y requiere grandes gastos, creando oportunidades de inversión, por ejemplo, en empresas que fabricarán combustibles alternativos o en la nueva infraestructura necesaria en los puertos.
“Se puede ganar mucho dinero en esta transición”, dijo el socio de BCG, Peter Jameson. «Los grandes fondos de inversión, los fondos de pensiones, y demás inversore ahora están buscando cómo desplegar sus fondos en estos mercados de potencial crecimiento».
El sector del transporte marítimo, que maneja más del 80% de todos los bienes comercializados y consume alrededor de 5 millones de barriles de petróleo al día, quiere apuntar a las cero emisiones netas de carbono para 2050. Eso significa cambiar a alternativas y rápido. Dado que los buques tienen una vida útil de aproximadamente 20 a 25 años, los pedidos en los próximos años aún podrían estar en uso a mediados de siglo, lo que significa que deberían poder funcionar con combustibles limpios, incluso si aún no existen suministros suficientes para ellos.
Llevar el shipping a cero emisiones netas de CO2 requiere alrededor de US$ 2,4 billones de inversión (trillones de EE.UU.), y aproximadamente el 70% de eso deberá ser en combustibles más limpios, principalmente en su producción, almacenamiento y distribución, estima BCG.
La descarbonización del transporte marítimo presenta muchos desafíos, en parte debido a los miles de kilómetros que los buques suelen viajar para entregar sus cargas, lo que significa que los transportistas que operen buques que funcionan con baterías no son una opción para gran parte de la industria.
La consultora considera que las versiones limpias de amoníaco y metanol son los mejores combustibles marinos del futuro para ser utilizados por transporte marítimo de larga distancia, que constituye la mayor parte de las emisiones del sector. Las baterías se adaptan mejor a los viajes de corta distancia, en particular los transbordadores. El hidrógeno verde, un componente fundamental para las versiones limpias de amoníaco y metanol, debería desempeñar un papel clave.
Empresas de motores como Wartsila Oyj y MAN Energy Solutions SE «pueden ver la apertura de un nuevo mercado», dijo Jameson. “Entonces tienes la producción de hidrógeno en sí. El viento y la energía solar, etc. Hay muchísimo dinero que ganar”.
Algunos grandes nombres ya están involucrados. El comerciante de materias primas Trafigura Group y el fabricante de fertilizantes Yara International ASA planean desarrollar amoníaco como combustible marino para el shipping libre de carbono. La línea de contenedores A.P. Moller-Maersk ha invertido en una startup de combustible verde respaldada por Warren Buffett. Hay más de 100 proyectos piloto y de demostración de cero emisiones, dijo la Coalición Getting to Zero en marzo.
Por ahora, el regulador global del transporte marítimo tiene un objetivo de emisiones más suave, apuntando a una reducción del 50% en las emisiones totales de gases de efecto invernadero para 2050. Aún así, de una forma u otra, el listón para la industria se elevará, según Jameson.
«Creo firmemente que llegará», dijo.



















