América Latina lidera la resistencia al impuesto a las emisiones del transporte marítimo. –En las cruciales conversaciones en Londres, las naciones de América Latina, lideradas por Brasil, han luchado contra un impuesto sobre las emisiones del sector naviero mundial.
A los medios no se les permite estar presentes en las conversaciones organizadas por la OMI, el brazo naviero de las Naciones Unidas, en Londres, pero seis fuentes en la sala dijeron que los países latinoamericanos fueron los que más llevaron la voz en contra de la medida.
Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo a Climate Home que se oponían al impuesto, alegando que distorsionaría el comercio, podría elevar el precio de los alimentos y perjudicar a los países en desarrollo.
Emisiones del tamaño de Alemania
El transporte marítimo mundial produce alrededor del 3% de las emisiones mundiales, una cantidad similar emitida en Alemania, y sus emisiones de la quema de su combustible actualmente están libres de impuestos.
Las naciones del Pacífico como las Islas Marshall y las Islas Salomón, que son extremadamente vulnerables al cambio climático, han liderado el impulso para que las naciones acuerden un impuesto, también conocido como gravamen, sobre las emisiones.
Quieren que ese precio comience en US$ 100 por tonelada de gas de efecto invernadero producido por la quema de combustible de los buques, que dicen que recaudaría entre US$ 60 mil y US$ 80 mil millones al año. Esta cantidad disminuiría a medida que se limpie el transporte marítimo.
Con los periodistas prohibidos en el lugar, el negociador de las conversaciones marítimas de las Islas Marshall, Albon Ishoda, habló con Climate Home en el vestíbulo de la Organización Marítima Internacional.
Dijo que el transporte marítimo tiene un «pasado sucio» y tiene «una responsabilidad, como servidor del comercio mundial, para la transición y garantizar un futuro de 1,5C».
Los gobiernos ahora tienen hasta el 7 de julio para decidir si gravan las emisiones del sector naviero, que no están incluidas en las conversaciones sobre el cambio climático de la ONU.
Incomodidad
Ishoda, de las Islas Marshall, dijo que un impuesto causa «incomodidad» entre muchos estados. Comentó que ha habido mucha «mala información guiada por la desinformación» y los países en desarrollo piensan que un impuesto los perjudicará desproporcionadamente más.
Agregó además que, «Es justo, no estamos diciendo que un impuesto sea bueno en general», pero los US$ 60-80 mil millones al año que recaudará su propuesta podrían usarse para descarbonizar el transporte marítimo y abordar cualquier efecto económico negativo.
Como las conversaciones son secretas, Ishoda no reveló quién se oponía al impuesto. Pero seis fuentes presentes dijeron a Climate Home que Brasil había liderado la resistencia, junto con Argentina, Chile, Uruguay, Guatemala, Ecuador, China y Sudáfrica.
En una cumbre celebrada en París la semana pasada, ninguno de estos países firmó una declaración en apoyo del impuesto.
Por otro lado, dijeron las fuentes, que varias naciones europeas y Vietnam hablaron en apoyo de un impuesto, mientras que Estados Unidos, Reino Unido, India y otros no lo apoyaron ni se opusieron.
«Consecuencias impredecibles»
Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo a Climate Home, mediante correo electrónico, que se oponen a un impuesto ya que «plantearía mayores riesgos que otras medidas, especialmente para los países en desarrollo».
Indicaron que un estudio de la Universidad de Sao Paulo había demostrado que los países en desarrollo que exportan productos de bajo valor agregado a lugares lejanos «probablemente se verán afectados negativamente» por la medida.
Las principales exportaciones de Brasil son mineral de hierro, soja, petróleo crudo y azúcar. Los países hacia donde más se exportan son China y Estados Unidos.
El portavoz continuó diciendo que el impuesto «podría tener consecuencias impredecibles» como cambios en los contratos y la sustitución de cultivos agrícolas y además podría aumentar los precios de los alimentos «con efectos nocivos para las poblaciones más pobres».
Los partidarios del impuesto de US$ 100 por tonelada señalan que el precio del combustible del transporte marítimo oscila drásticamente con el tiempo. En los últimos años, ha variado de US$ 200 a US$ 600 por tonelada, dependiendo en gran medida del precio del petróleo.
Si bien Ishoda dijo que los ingresos del impuesto podrían compensar cualquier efecto negativo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil expresó que este dinero también era un problema.
Señalaron que los gobiernos podrían llegar a depender de estos recursos y luego tener que encontrar fuentes sustitutivas de ingresos a medida que el sector del transporte marítimo se descarboniza y el dinero deja de llegar.
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No es una buena solución financiera para el clima
Durante el último año, la idea de un impuesto sobre las emisiones del transporte marítimo se ha disparado de la oscuridad a la agenda de algunas de las personas más poderosas del mundo.
Al organizar una cumbre en París de casi 40 jefes de estado la semana pasada, el presidente francés Emmanuel Macron dijo que estaba «a favor de un impuesto internacional» para financiar la acción climática y luego mencionó un impuesto sobre el transporte marítimo como una opción. La sectaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo en la cumbre que era «algo que Estados Unidos analizará».
Ishoda expresó que él también estuvo en la cumbre de París. Pero «mi mensaje fue simplemente informarles: este dinero no es para llenar el vacío donde fallaron», dijo.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo que también les preocupaba que el impuesto «pueda tener el efecto de liberar parcialmente a los países desarrollados de sus compromisos (de financiamiento climático)».
El impuesto «introduce un debate sobre el financiamiento climático que no debería emprenderse en la OMI», agregó el portavoz.
Las naciones ricas no han logrado proporcionar al mundo en desarrollo el nivel de financiamiento climático que prometieron, un fracaso que los grandes países en desarrollo a menudo sostienen como una razón por la que no pueden reducir las emisiones más rápido.
Durante esta semana y la próxima, los gobiernos decidirán si incluyen un impuesto sobre las emisiones del transporte marítimo en su lista de posibles medidas para reducir las emisiones del transporte marítimo.
El nivel del gravamen y para qué se usará el dinero se decidirá en futuras reuniones.
Este artículo de Climate Changes News se actualizó el 30 de junio de 2023 para incluir los comentarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, para agregar a China a la lista de países que se oponen al impuesto y para corregir la propuesta de $ 100 por tonelada de combustible a $ 100 por tonelada de gas de efecto invernadero (equivalente de dióxido de carbono) producido por la quema del combustible.
Artículo escrito por Joe Lo en Climate Changes News



















