Según informó el Dow Jones Newswires, el jefe de operaciones en Brasil de AP Moller-Maersk dijo que en lugar de gastar miles de millones de dólares para construir nuevas instalaciones, Brasil podría duplicar la capacidad de sus ineficientes puertos mediante la reducción de la burocracia y la mejora en las rutas de acceso a las terminales.
«Si se efectuaran esos cambios, la capacidad de la infraestructura en el lugar se duplicaría sin gastar un solo dólar», dijo Peter Gyde, presidente ejecutivo de Maersk Line Brasil.
Como parte de un programa de inversión de US$ 6.000 millones en el país, Maersk junto con sus socios, está construyendo una nueva terminal en el puerto de Santos, el más activo de Brasil. Pero aun continúan los problemas con los accesos por carretera a la terminal, lo que sumado al complicado papeleo causan retrasos en los envíos desde y hacia Santos, dijo Mario Veraldo, director comercial de Maersk Line Brasil.
Veraldo dijo a los periodistas en la oficina de Maersk que, «Hay cuellos de botella en los accesos portuarios, lo cual es un grave problema», «Y además también hay cuellos de botella burocráticos. Hemos llegado al punto en que toda la inversión que se llevó a cabo es demasiado poca para resolver todos los problemas que tiene el país con la logística. Estamos invirtiendo sólo para mantener el status quo.»
El Gobierno de Brasil se ha comprometido a decenas de miles de millones de dólares para ampliar su infraestructura de transporte. Parte de ese compromiso incluye la privatización de algunas terminales marítimas, así como la apertura de nuevas áreas para el desarrollo de nuevos puertos. También incluye la entrega de la administración en concesión de rutas y ferrocarriles a los inversores privados a cambio de aumentos en la capacidad.
«Si el gobierno hace la promesa de gastar US$ 163 mil millones en infraestructura, es necesario que empiece a gastar ese dinero», dijo Gyde. «Tenemos muchas ganas de invertir en Brasil, pero no tiene sentido la construcción de nuevas terminales si no hay negocios, ya que los camiones están parados esperando en Anchieta», dijo, refiriéndose a una importante autopista que conduce al puerto de Santos.
Aunque el volumen transportado en los puertos brasileños se haya triplicado a casi 8 millones de contenedores en el 2011, de 2,4 millones en el 2000, las calificaciones de calidad de puertos otorgadas por el Banco Mundial se mantuvieron con muy pocos cambios durante ese tiempo, dijeron ejecutivos de Maersk.
Según un estudio realizado por Maersk, una vez que llega un contenedor al puerto de Santos, le toma 21 días ser liberado para su envío a cualquier otro destino, más de 10 veces que en el puerto de Rotterdam, donde se necesitan sólo dos días.
El gobierno ha impulsado medidas para revertir las demoras a través de un programa para reducir el papeleo, pero Gyde dijo que las empresas todavía tienen que hacer frente a una gran cantidad de burocracia.
Las rutas de mala calidad y los largos tiempos de espera para los camiones que ingresan al puerto también aumentan los costos, tanto como el 40% en comparación con los principales puertos del mundo, dijeron en Maersk. Eso significa que el envío de un contenedor desde Santos a China cuesta lo mismo que llevarlo en camión desde Santos a la ciudad de Campiñas, a menos de 200 Km.
Veraldo agregó que, los problemas en tierra firme se traducen también en problemas en el mar. En promedio, cuando los barcos llegaban al puerto de Santos el año pasado, tuvieron una demora de 16 horas antes de poder empezar a cargar y descargar, en comparación con seis horas que tomaba en el 2003. En los últimos meses, el tiempo de espera llegó en ocasiones a un increíble máximo de 72 horas.
«No hay duda sobre el hecho de que el puerto funciona según y de acuerdo a las normas y estándares internacionales, pero no puedo sacar los contenedores una vez que llegan al puerto”, dijo Veraldo.



















