El eBL sigue creciendo, pero enfrenta barreras. -La adopción de conocimientos de embarque electrónicos avanza con fuerza en el comercio contenedorizado, según DCSA. Sin embargo, la falta de interoperabilidad, los desafíos legales y la resistencia operativa siguen frenando el salto definitivo hacia una cadena logística sin papel.
La digitalización documental del transporte marítimo comienza a acelerar. El uso de conocimientos de embarque electrónicos, conocidos como eBL (electronic Bill of Lading), más que se duplicó en los últimos años dentro del comercio contenedorizado, una señal de que la industria empieza a dejar atrás uno de sus procesos más tradicionales: el manejo físico del bill of lading.
De acuerdo con la Digital Container Shipping Association -DCSA-, la adopción de eBL pasó de apenas 1,2% en 2021 a cerca del 5% durante el primer semestre de 2024 y alcanza a un 11% del total de conocimientos de embarque a fines de 2025, según las cifras más recientes de DCSA. Sin embargo, la industria aún está lejos de la meta de digitalización total fijada para 2030. Aunque la cifra todavía representa una porción limitada del total de documentos emitidos, el ritmo de crecimiento muestra que la digitalización ya dejó de ser un piloto aislado para convertirse en una tendencia operacional.
El cambio es relevante porque el conocimiento de embarque es uno de los documentos centrales del comercio marítimo. Funciona como recibo de la carga, contrato de transporte y, en muchos casos, título sobre la mercancía. Por eso, reemplazarlo por una versión electrónica no significa simplemente escanear un papel, sino transformar la forma en que navieras, forwarders, bancos, aseguradoras, aduanas y cargadores intercambian información y controlan la propiedad de la carga.
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Los beneficios son significativos. La transición desde documentos físicos hacia eBL puede reducir tiempos de liberación, disminuir errores manuales, evitar pérdidas documentales, mejorar trazabilidad y limitar riesgos de fraude. Además, estimaciones de la industria apuntan a que una adopción masiva podría generar ahorros directos de hasta US$ 6.500 millones en costos comerciales, junto con una menor huella ambiental por reducción del uso de papel y mensajería física.
Sin embargo, el avance todavía enfrenta obstáculos importantes. Uno de los principales es la interoperabilidad: durante años, muchas plataformas digitales funcionaron como sistemas cerrados, obligando a que todos los actores de una operación usaran el mismo proveedor tecnológico. Para que el eBL escale de verdad, los documentos deben poder circular entre diferentes plataformas, jurisdicciones y participantes sin perder validez ni seguridad.
También persisten barreras legales y regulatorias. No todos los países reconocen de la misma manera los documentos transmisibles electrónicos, lo que genera incertidumbre en operaciones internacionales. En comercio exterior, donde una carga puede involucrar bancos, puertos y contrapartes de varias jurisdicciones, la falta de armonización legal puede frenar la confianza y obligar a mantener procesos en papel como respaldo.
A eso se suma un desafío cultural. Muchas empresas aún dependen de flujos documentales tradicionales, firmas físicas, mensajería internacional y procedimientos internos diseñados para el papel. Digitalizar el bill of lading exige modificar sistemas, capacitar equipos, coordinar con socios comerciales y asumir nuevos estándares de ciberseguridad y cumplimiento.
Con información de Mas Container



















