Se eliminaron los ROEs para el agro y vuelve el sistema de declaraciones de ventas al exterior.
Si bien ahora los exportadores deberán realizar las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE), como estaba explicitado en la antigua ley 21.453, se cambiaron los plazos.
Antes el exportador disponía de un año para exportar los granos o subproductos, pero ahora deberá embarcar en 180 días y en el caso de trigo se restringió a 45 días.
Patricia Bergero, la subdirectora de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, ciudad de donde sale al exterior la mayor parte de la producción granaria de la Argentina, dijo a NA que es «bienvenida la derogación de la Resolución 543 (año 2008) que instrumentaba los ROEs verdes o de granos y el hecho de que los exportadores sólo necesiten efectuar una declaración jurada de ventas al exterior para sus operaciones».
«Pero en lo que no estamos de acuerdo, aún cuando desconocemos los motivos es que se haya reducido a 180 días el plazo para realizar la exportación, cuando en comercio exterior se utiliza un año, porque los importadores externos planifican sus compras con mucho tiempo antes del embarque», indicó a Noticias Argentinas.
Explicó que «con gran anticipación evalúan la compra de la mercadería el Norte de Africa, China, Japón, entre otros países y que es una limitación el plazo de 180 días».
El otro caso que también es resistido, según Bergero es que «en un período de 180 días para exportar, se tiene que anticipar el ingreso de los derechos de exportación del complejo soja y sino quiere hacerlo, deberá declarar la venta al exterior en 45 días».
«Esto viene del régimen anterior, ya que cuánto más largo es el tiempo del embarque, hay que anticipar el derecho de exportación, cuando generalmente se paga una vez exportada la mercadería», manifestó la especialista.
El resto de los granos no tributa derechos de exportación y «no tendrían problemas. Al trigo pan y de baja proteína lo acotan directamente a 45 días que por trámites termina siendo un poco más de tiempo».
«No entiendo cuál es el sentido. No resultan tan evidentes los motivos porque trigo hay, si bien la calidad está comprometida, existe volumen», añadió.
La subdirectora de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, una conocida analista del sector, remarcó que es «positivo» que se acabe «la cupificación».
En rigor, con las DJVE vigentes terminó la época de los ROEs, habrá una aprobación automática de las operaciones y además finalizó el requerimiento para los exportadores de demostrar la compra de la mercadería a la hora de solicitar un permiso.
Respecto de la carne y la leche aún cuando la Resolución no los nombra, según un matutino porteño desde el 14 de diciembre, sus exportaciones se efectúan sin trabas y en el futuro su tramitación se simplificaría con una «ventanilla única» que agruparía AFIP, Aduana y Ucesi, sistema que se daría a conocer a mediados de enero.
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