Mercosur. -AIERA emitió un documento, «Más y Mejor Mercorur», donde expresa su opinión acerca de las tensiones creadas por la decisión argentina en el bloque comercial.
Introducción:
La economía argentina está experimentando cuatro grandes problemas:
- Crisis de deuda
- Fuerte caída de la actividad económica, agravada por el coronavirus
- Restricción externa
- Desorden macroeconómico: alta inflación, déficit fiscal, desempleo, altas tasas de interés.
La situación es muy compleja de resolver por su interconectividad, pero si algo es seguro, es que para resolverlas se necesita cuidar a las empresas nacionales y ayudarlas a producir más para recuperar la economía y el empleo.
Prácticamente toda la economía mundial ha entrado en recesión, la más grande desde la crisis del 30. Por ahora se espera una caída del PBI de América Latina del 5% y de Argentina del 6,5% en 2020. 170 sobre 190 países experimentarán una caída de sus PBI per cápita, según el FMI.
Las reacciones de la mayoría de los países y las enseñanzas que está dejando la pandemia respecto al problema que significa la falta de producción nacional de insumos y productos clave, sumados a la restricción global del comercio previo a esta crisis por parte de las grandes potencias va a conducir a un mundo más protegido.
Esa situación global, en consonancia con los problemas económicos nacionales que se arrastraban (renegociación de la deuda, equilibrio del sector externo y caída de la actividad) obligan a prestar mucha atención al crecimiento económico, cuidar el mercado interno y lograr el equilibrio del balance de pagos.
En este escenario económico global, regional y nacional, el rumbo estratégico que deberían impulsar los países de la región debería ser el de la defensa del espacio regional, para perfeccionar el libre comercio, reducir las excepciones aún vigentes, avanzar en sumar a nuevos socios regionales, aumentar el comercio propio y lograr un aumento de los componentes de las cadenas de valor elaboradas dentro del bloque.
Si bien el Mercosur es y ha sido siempre una Unión Aduanera abierta al mundo que ha permitido multiplicar el comercio exterior de sus países miembros, el marco del corto y mediano plazo no se parecerá a lo que se creyó que sería en los últimos 30 años.
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Respecto a la discusión política interna sobre la propuesta del gobierno argentino de establecer un impasse respecto a determinadas negociaciones que esta llevando el Mercosur con algunos países, nuestra entidad considera que no es conveniente en éste momento apurar los tratados comerciales con países de fuerte potencial exportador o elevado desarrollo, sino más bien es el momento de consolidar los acuerdos con los países de la región y con otros emergentes, de desarrollo similar, que permitan aumentar las producciones locales. No estamos en condiciones, actualmente de poner en riesgo y tensión a las industrias y puestos de trabajo de los países miembros.
La Real importancia del Mercosur y los aspectos comerciales
Más allá de estas posiciones teóricas, corre por otro carril la realidad del funcionamiento diario del Mercosur. Gracias a la Unión Aduanera, especialmente Argentina y Brasil (y en menor medida Paraguay y Uruguay, algo que se debe aprovechar para solucionar, ya que se deben resolver las necesidades y planteos de los países más pequeños) todos los años se importan y exportan bienes y productos por montos que representan varios miles de millones de dólares bajo la promoción de este espacio regional, aprovechando sus incentivos arancelarios.
Argentina exportó a este bloque durante 2019 12,6 mil millones de dólares y en 2018 14,1 mil millones. Prácticamente un quinto de todas nuestras exportaciones se dirigen al Mercosur. Si se toma en cuenta a los productos de más alto valor agregado industrial, las exportaciones alcanzaron 8,1 mil millones de dólares y de 9,1 mil millones en 2019 y 2018, entre un tercio y la mitad de todas nuestras exportaciones.
Por otro lado, se importaron productos en 2019 por 12,2 mil millones de dólares y en 2018 por 18,3 mil millones. Es decir que casi un cuarto de todas sus importaciones provienen del Mercosur. En el caso de Brasil, si bien los números son menos contundentes, también son muy importantes en su escenario comercial global.
¿Alguien puede pensar que una realidad comercial cómo esa se va a dejar de lado por un discrepancia en la negociación comercial con bloques comerciales tan distantes y de preponderancia baja? Representa una disputa por un tema considerablemente menor. Aún cuando los políticos y negociadores manifiesten diferencias, los intereses y las necesidades empresarias que se han desarrollado en los últimos 30 años son infinitamente mayores y van a actuar de ordenadores. Ningún conglomerado comercial empresario va a permitir que la situación pase a mayores y amenace las enormes ventajas produce. Mucho menos en el actual contexto económico donde las empresas están luchando por sobrevivir.
En segundo lugar, en un plano más estratégico, Brasil y Argentina se necesitan mutuamente. Brasil hace décadas que tiene un proyecto nacional, que trasciende a sus autoridades electas de cada período, de posicionarse como potencia de América del Sur. Para ello necesita al Mercosur. Sin Mercosur no hay liderazgo regional. Y Argentina necesita el mercado interno de Brasil para desarrollar una industria de mayor capacidad para complementar y potenciar la propia.
El Mercosur es una política de Estado para los dos países. Es algo que trasciende en el tiempo y no se va a poner en duda por una discusión sobre terceros países de peso relativo pequeño en América Latina.
Por último, ningún país se va de un bloque comercial fruto de una discusión. Eso puede suceder entre grupos de personas individuales, pero no en este tipo de asociaciones jurídicas internacionales. Si llegara a darse el caso de que alguno de los países quisiera abandonar el bloque (cosa que no ha sucedido, ni parece que vaya a suceder) sabiamente se han pensado e implementado mecanismos formales de desvinculación que deben activarse y que implican consultas, ratificaciones y protocolos que (justamente y por ello se las ha introducido) llevan tiempo, y trámites institucionales de parlamentos y gobiernos. Para estas cosas las instituciones existen y son las que deben tomar protagonismo, si se las llegara a requerir.
Las discusiones actuales son tensiones ocasionales y circunstanciales, que pueden obedecer a de determinados sectores e intereses políticos que se pueden entender, pero es necesario darles la atención que merecen y volver a una posición más racional y razonable. Lo sensato para este caso es aclarar los malos entendidos, explicar mejor las posiciones y buscar puntos en común para reencausar otra vez la situación.
Pero siempre la solución debe ser más y mejor Mercosur y nunca menos.
Consejo Directivo.
A.I.E.R.A.
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