Sábado 15 de Agosto de 2026

Interrupciones en rutas marítimas elevan los costos globales

10/8/2026

Las crecientes interrupciones en algunas de las principales rutas marítimas del mundo están encareciendo el comercio internacional

interrupcionesInterrupciones en las rutas marítimas elevan los costos globales. –Las crecientes interrupciones en algunas de las principales rutas marítimas del mundo están encareciendo el comercio internacional, alterando los flujos de energía y materias primas y aumentando la presión sobre empresas y consumidores.

Desde el Mar Negro y el Mar Rojo hasta el estrecho de Ormuz, las tensiones militares y de seguridad han provocado interrupciones y obligado a numerosos buques a retrasar sus operaciones o adoptar rutas más largas. El resultado es un aumento de los costos de combustible, transporte y seguros en un momento de elevada sensibilidad de los mercados internacionales.

El Mar Negro golpea los envíos de grano y energía

En el Mar Negro, los ataques de Rusia y Ucrania han elevado los riesgos para la navegación comercial y las operaciones portuarias, especialmente en los puertos ucranianos. Los incidentes han provocado retrasos y un incremento de los costos de transporte y de las primas de seguro.

Según el Consejo Agrario Ucraniano (UAC), la capacidad portuaria de Ucrania se ha reducido hasta unos 4 millones de toneladas mensuales, frente a los 6 millones registrados antes de la última escalada del conflicto.

En un solo mes se reportaron al menos 57 buques comerciales afectados por ataques, lo que interrumpió los envíos de alimentos a través de unas rutas de aguas profundas que históricamente han concentrado alrededor del 90% de las exportaciones agrícolas ucranianas.

A estos riesgos se suman los ataques ucranianos contra buques rusos y petroleros en el Mar Negro y el Mar de Azov. Reuters y Lloyd’s List señalaron que las primas de los seguros de riesgo de guerra para operar en el Mar Negro habían pasado de aproximadamente el 1% al 2% del valor de los buques.

El Mar Rojo obliga a rodear África

La situación también ha alterado de forma significativa el tráfico marítimo en el Mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandab, donde los ataques hutíes han llevado a varias compañías navieras a evitar el Canal de Suez.

En su lugar, numerosos buques han optado por rodear el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esta alternativa añade varios días a los trayectos y eleva el consumo de combustible, los costos operativos y las primas de seguro.

Los datos de seguimiento de embarcaciones publicados por Lloyd’s List hasta agosto de 2026 muestran que el tráfico a través del Canal de Suez se ha reducido entre un 60% y un 64%. Los tránsitos semanales han pasado de unos 250 buques a menos de 100.

El impacto no se limita a las navieras. Los mayores tiempos de tránsito y los costos adicionales pueden trasladarse a las cadenas de suministro y, finalmente, repercutir en los precios que pagan empresas y consumidores.

Ormuz amenaza los flujos energéticos

El estrecho de Ormuz representa otro punto crítico para el comercio mundial por su importancia como principal vía de salida del petróleo y el gas del Golfo hacia los mercados internacionales.

Desde el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero, el tráfico marítimo en la zona se ha desplomado debido a las interrupciones de servicios. El promedio, que anteriormente se situaba entre 130 y 140 buques diarios, ha llegado a caer hasta apenas cuatro u ocho embarcaciones en algunos días.

Los flujos de crudo también han sufrido un fuerte descenso. El volumen transportado por el estrecho pasó de un máximo de 11,9 millones de barriles diarios a alrededor de 1,7 millones, afectando las exportaciones de varios de los principales productores de energía de la región.

Por su relevancia para el suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, una interrupción prolongada en Ormuz representa un riesgo significativo para los mercados energéticos y para la economía internacional.

Más costos para empresas y consumidores

El impacto de estas crisis va mucho más allá del sector marítimo. El encarecimiento de los fletes, los seguros y el combustible, combinado con trayectos más largos, aumenta el coste de transportar materias primas, energía y productos manufacturados.

El Banco Mundial ha advertido de que una interrupción prolongada del suministro energético y unos precios más elevados podrían intensificar las presiones inflacionarias y frenar el crecimiento económico. Para 2026, el organismo prevé un crecimiento mundial del 2,5% y una inflación de alrededor del 4%.

La situación en el Mar Negro, el Mar Rojo y el estrecho de Ormuz pone de manifiesto la importancia estratégica de la seguridad marítima para la economía mundial. La inestabilidad en estos corredores no solo altera las rutas de navegación: también amenaza con encarecer la energía, tensionar las cadenas de suministro y trasladar nuevos costos hasta los consumidores.