El sector de los buques multipropósito deberá realizar cambios estructurales para asegurar el éxito del mercado a largo plazo. -El sector de buques multipropósito (MPV) está pasando por una convergencia de disrupciones que afectarán a la flota a corto y largo plazo. Un conocimiento profundo tanto de las amenazas inmediatas como de los futuros cambios estructurales -especialmente en lo que respecta a la elección de combustibles, la especialización de los buques y el cumplimiento de la normativa- es esencial para el éxito del mercado a largo plazo, según Drewry. Los factores que determinarán la competitividad en la próxima década serán estrategias, adaptabilidad y el calendario de inversiones.
Riesgos a corto plazo
Las tensiones geopolíticas provocan amenazas inmediatas a los flujos comerciales y a la estabilidad de las rutas. Los principales focos de tensión mundial incluyen:
- El conflicto entre Rusia y Ucrania.
- Tensiones Israel-Gaza e Israel-Irán.
- Relaciones China-Taiwán.
- La escalada de las tensiones fronterizas entre India y Pakistán.
Cada uno de estos acontecimientos tiene el potencial de interrumpir las rutas comerciales, aumentar las primas de seguros y redirigir los flujos de carga, ejerciendo presión sobre las estrategias de logística, planificación de rutas y fletamento.
Por otro lado, la administración de Trump ha creado inestabilidad en el mercado e imprevisibilidad del comercio marítimo internacional, generando:
- Anuncios y reversiones repentinas de aranceles.
- Interrupción de las relaciones comerciales establecidas.
- Peak de incertidumbre a corto plazo, que afectan a las tarifas de flete y a la fiabilidad de los contratos.
Cabe destacar que las medidas arancelarias afectaron significativamente al mercado del acero, con un aumento de los precios nacionales de las bobinas laminadas en caliente de US$35 a US$47 por 100 libras entre enero y abril, según las agencias. Este incremento confundió a los fabricantes nacionales de automóviles, provocando que redujeran sus compras de acero. La falta de una política arancelaria coherente ha creado un entorno empresarial incierto.
En tanto, desde la aplicación de las tarifas del 12 de marzo, las recaladas de las líneas navieras de proyectos han disminuido. Anteriormente, un repunte temporal en febrero-marzo reflejó la acumulación de existencias, seguido de un notable descenso.
Riesgos estructurales a largo plazo
La elección del “combustible del futuro” es una de las decisiones más complejas y trascendentales para los armadores, ya que afecta a la vida operativa de los buques durante 20-25 años. Aunque alternativas como el GNL, el hidrógeno y el amoníaco están ganando adeptos, entre los principales retos se encuentran:
- Disponibilidad limitada de combustible en puertos secundarios.
- Falta de infraestructura mundial de abastecimiento de combustible.
- Costos elevados e inmadurez tecnológica.
- Adopción de combustibles ecológicos en la flota de carga general y de proyectos (≥2.600 dwt).
De los 7.700 buques de la flota actual, sólo 38 utilizan GNL o biocombustibles, es decir, menos del 0,5%. Mientras que de los 620 buques ordenados (al 1 de mayo), sólo 17 están diseñados para combustibles ecológicos, lo que muestra un lento cambio hacia tecnologías más limpias.
Otro de los riesgos a largo plazo es que la transición a la descarbonización está obligando a los operadores de buques multipropósito a invertir en barcos que cumplan futuras normativas sin una visibilidad clara en cuanto a su formulación. Esta incertidumbre complica las decisiones de inversión en nueva capacidad.
Por otro lado, Drewry señala que los buques multipropósito a menudo sirven a nichos de carga como maquinaria pesada; componentes de infraestructuras energéticas terrestres y marítimas; transformadores, grúas y buques más pequeños; materiales de construcción y productos forestales.
Dada esta diversidad, ningún buque puede servir eficazmente a todos los segmentos. Los armadores adaptan cada vez más los buques a mercados específicos. En consecuencia, la adaptación de los buques existentes (por ejemplo, modernizando las grúas o las cubiertas) puede proporcionar una mayor flexibilidad sin necesidad de ampliar la flota.
Implicaciones estratégicas
Finalmente, la consultora señala que riesgos a corto plazo, como las conmociones políticas, escapan en gran medida al control de los operadores y exigen un reposicionamiento ágil y ajustes rápidos de la estrategia. Mientras que los riesgos a largo plazo exigen una planificación proactiva, sobre todo en lo que respecta a la inversión en la flota y el cumplimiento de la normativa medioambiental.
Las decisiones sobre el combustible que se tomen hoy determinarán la viabilidad operativa en las próximas dos décadas. Mantener la adaptabilidad de la flota será la clave, tanto a través del diseño modular de los buques como de un seguimiento cuidadoso de la evolución de las tendencias de la carga.
Con información de MundoMaritimo



















