Amenazas y riesgos electrónicos en el transporte marítimo por las tensiones geopolíticas. -Las tensiones geopolíticas continúan afectando el panorama del transporte marítimo. Así lo atestigua el último informe de la consultora Dryad Global, que ha publicado un aviso de seguridad en el que ofrece una radiografía de los niveles de amenaza, los principales acontecimientos y las tendencias de los incidentes regionales en las rutas marítimas críticas.
La actualización de esta semana pone de relieve un panorama de amenazas complejo y en evolución, especialmente en regiones como el Mar Rojo, África Occidental y el Océano Índico.
Los buques mercantes, objetivo de los hutíes
El pasado 7 de julio, el carguero de bandera liberiana MV ETERNITY C fue atacado por las fuerzas hutíes mientras transitaba en dirección sur por el estrecho de Bab el-Mandeb. El ataque, perpetrado con un buque de superficie no tripulado constituye el primer ataque confirmado de los hutíes desde que comenzó su campaña marítima.
El incidente refleja un cambio continuo en las tácticas de los Houthis, que ahora despliegan medios cada vez más sofisticados (misiles, USV, UAV) para interrumpir la navegación en el Mar Rojo. El buque sufrió daños en el casco, pero siguió operativo y fue desviado a Yibuti. El ataque sigue una pauta de escalada de agresiones en medio de las patrullas de la coalición liderada por Occidente y se aconseja a los buques comerciales que se mantengan alerta.
África Occidental: Estabilidad y amenaza persistente
Esta semana no se han registrado incidentes de seguridad marítima frente a las costas de África Occidental. Los datos históricos ponen de relieve un notable descenso de los secuestros, que se redujeron a cero en 2023 desde el máximo alcanzado en 2020.
Sin embargo, Según Dryad, persisten los robos y los intentos de abordaje, especialmente cerca de los fondeaderos de Nigeria y Camerún. Mientras la consultora sigue evaluando las tendencias, la región sigue siendo una zona de riesgo moderado para las operaciones marítimas, por lo que se recomienda la vigilancia de las tripulaciones y la adopción de medidas de seguridad por niveles.
Contradicciones en el Océano Índico
En el Océano Índico, los datos muestran una disminución de los incidentes de abordaje (21%), pero un aumento alarmante de los ataques (200%) y secuestros (100%) durante el año pasado. El uso de drones y pequeñas embarcaciones en operaciones de piratería y contrabando sigue siendo preocupante en aguas del Golfo de Adén y Somalia. Se aconseja a los buques que transiten por la zona de alto riesgo (HRA) que permanezcan en los corredores de tránsito recomendados por la industria y se adhieran a las mejores prácticas BMP5.
Sudeste asiático: Persisten los abordajes y los robos
La región sigue registrando altos niveles de incidentes de abordaje, aunque ha habido una disminución del 48,4% en los incidentes de robo de 2022 a 2024. Los principales puntos conflictivos son el estrecho de Singapur y los fondeaderos indonesios. Aunque los incidentes suelen ser oportunistas, sigue habiendo riesgo para la seguridad de la tripulación y retrasos operativos.
En África Occidental, el robo sigue siendo la amenaza dominante; el secuestro ha disminuido significativamente. En el Océano Índico, el aumento de los ataques y secuestros pone de relieve la volatilidad. Mientras que en el sudeste asiático, el abordaje sigue siendo la amenaza más común, aunque disminuye su frecuencia.
Ataques a los sistemas electrónicos
La tensión bélica en Oriente Próximo también afecta a los sistemas electrónicos de navegación de los barcos, poniendo en riesgo la actividad. Los problemas que afectan a los buques se resumen en dos: la interferencia (‘jamming’) y la suplantación (spoofing), en los que las señales son manipuladas para proporcionar lecturas falsas sobre la ubicación. Casos como los del estrecho de Ormuz —una vía crítica que transporta cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo— reflejan un problema que se está extendiendo a escala global. Se está agravando en diversas regiones a medida que la inestabilidad mundial se intensifica, y podría haber contribuido al choque entre dos petroleros en el mes de junio.
El jamming básicamente consiste en saturar la señal real con ruido. El spoofing, en cambio, implica enviar señales que imitan las reales, pero que en realidad proporcionan información falsa. Ambos pueden hacer que un buque aparezca en un lugar donde no está, aunque el spoofing es más sofisticado: puede ser más difícil de detectar y es capaz de desviar lentamente un buque por una ruta incorrecta.
Al respecto, Allianz, una de las aseguradoras más grandes del mundo, reconoce que el jamming está aumentando los riesgos para toda la industria marítima. Desde el punto de vista del seguro, los propietarios y capitanes siempre deben seguir los procedimientos adecuados. Allianz añade que “el problema radica en que si algo sale mal y resulta que la tripulación ignoró las señales de interferencia o no actuó correctamente, la compañía de seguros podría cuestionar la reclamación”.
Fuente: Naucher



















