Sábado 20 de Enero de 2018

El satélite Arsat-1 partió a Guayana Francesa para ser lanzado al espacio

1/9/2014

El satélite geoestacionario Arsat-1, fabricado totalmente en la Argentina, será puesto en órbita el próximo mes de octubre.

arsat chicaA primeras horas de la mañana del sábado 30 de agosto, el Arsat-1 fue trasladado en camión desde la sede del INVAP hasta el aeropuerto internacional de Bariloche. El convoy constaba de cuatro camiones, uno para el satélite y los otros tres para el material técnico necesario para su manipuleo.
Alrededor de medio día comenzaron las tareas para cargar el satélite en el avión Antonov, en el que será transportado hasta la Guayana Francesa desde donde será lanzado al espacio el 16 de octubre próximo.
El Arsat-1 se convertirá en la primera misión espacial completa de Latinoamérica y el puntapié inicial del Sistema Satelital Geoestacionario Argentino. Actualmente, están en etapa de construcción los Arsat-2 y 3.
El satélite será controlado desde la Estación Terrena Benavídez de la empresa ARSAT, donde los especialistas podrán hacer el seguimiento, interpretación y ejecución de comandos que permitan llevar al satélite a 35.786 km de altura y ubicarlo en la posición 71,8° de longitud Oeste, donde quedará orbitando sobre el plano ecuatorial para ofrecer servicios de telecomunicaciones al país, servicios que hasta el momento, se brindan por medio del alquiler de satélites de otros países.
Según fue informado, el Arsat-1 mide 3,92 metros de alto, y tiene más de 16 metros de largo con los paneles solares extendidos, su peso total es de aproximadamente tres toneladas. En su construcción fueron utilizados materiales de alta tecnología y, según se estima, tendrá una vida útil de alrededor de 15 años.
Capitanich estuvo acompañado en la ceremonia por el Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, el Secretario de Comunicaciones, Norberto Berner, y el Presidente de la empresa nacional Arsat, Matías Bianchi.
Berner recordó que en la década del noventa la Argentina estuvo a punto de perder las dos posiciones orbitales de satélites de comunicaciones que poseía, otorgados por la administración de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (de la ONU), la 71 y la 82 Oeste, por no utilizarlas.
En ese entonces, el país alquiló un satélite a la empresa Nahuelsat, que en el año 2000 abandonó la concesión nacional dejando que las posiciones argentinas volvieron a estar en riesgo. “Estas posiciones son recursos naturales escasos, porque son lugares en el espacio que están y no se pueden crear nuevos”, explicó Berner. Agregó que si la Argentina perdía las órbitas, el organismo internacional se las hubiese adjudicado a otro país que las demandara, y en una lista importante el primero en pedirlas era Gran Bretaña.
LaArgentina se suma al selecto “club” de países que producen este tipo de satélites”, escribió la presidenta.